11.8.14

SINGLADURA DESESPERADA DE LOS SUBMARINOS ALEMANES. INCURSIONES NAVALES EN TORNO A LA COSTA BELGA



 A pesar del fracaso en cortar las líneas marítimas de los Aliados en la campaña de 1917, las tripulaciones de los submarinos del II Reich se mostraban decididas a seguir contribuyendo en la medida de sus posibilidades al esfuerzo bélico en 1918. El número de sumergibles disponibles a principios de año era de 132, una leve disminución respecto a los 140 unidades existentes en otoño de 1917, debido a las bajas crecientes que superaban el ritmo de nuevas incorporaciones.

La cantidad de tonelaje cobrado en enero de 1918 decayó hasta las 295.000 toneladas con 160 hundimientos. La contrapartida fue la pérdida de la siguiente serie de submarinos: el U-95 de Athalwin Prinz en el canal de la Mancha , el UB-69 de Alfred Klatt cerca de Bizerta, el UB-66 de Fritz Wernicke en el Egeo, el UB-22 de Karl Wacker en un campo de minas cerca de Helgoland, el U-93 de Helmut Gerlach en el canal de la Mancha, el U-109 de Oscar Rey en el estrecho de Calais, el U-84 de Walter Röhr en el canal de San Jorge por  un cazasubmarinos, el UB-35 de Karl Stöter destruido con cargas de profundidad de un destructor en el estrecho de Calais, y el UB-63 de Rudolf Gebeschus desaparecido en área desconocida mientras  transitaba hacia Irlanda.


FOTO. HELMUT GERLACH, COMANDANTE DEL U-93, DESAPARECIDO EN ENERO DE 1918 CON TODA SU TRIPULACIÓN EN EL CANAL DE LA MANCHA.


En febrero y marzo hubo una ligera recuperación en la estadística de hundimientos, con 335.000 toneladas en 138 barcos, y 368.746 toneladas en 190 mercantes, respectivamente. Hubo algunos hundimientos espectaculares como el del transatlántico reconvertido en crucero auxiliar "Calgarian", de 18.500 toneladas en el canal del Norte a manos del vetusto U-19 del experto comandante Spiess, pero estos  triunfos eran cada vez más aislados. Y las pérdidas propias de los peces de acero se acumulaban. En febrero fueron moderadas, con el UC-50 del capitán Rudi Seuffer, el UB-38 de Gunther Bachmann, el U-89 de Wilhelm Bauck. pero en marzo la cifra subió a 5 bajas: el UB-58 de Werner Lowe, el UB-17 de Alfred Bransheid, el UB-54 de Erich Hetch, el U-110 de Karl Kroll y el U-61 de Viktor Dieckemann. El UC-48 de Helmuth Lorenz  fue seriamente averiado en la costa normanda por un destructor británico y un yate armado norteamericano ( muestra de la decisiva cooperación de EE.UU en la lucha antisubmarina ) y tuvo que buscar refugio en el puerto español de El Ferrol, donde fue internada su tripulación.

La flota de superficie alemana cada vez estaba más subordinada a la necesidad de respaldar el esfuerzo del arma submarina. La llegada de acorazados norteamericanos a Scapa Flow hacía casi  imposible las salidas de la Hochseeflotte y aparte de la defensa pasiva del litoral propio, su única utilidad restante eran las misiones de apoyo. Una de las medidas emprendidas por los Aliados contra la amenaza submarina era el plan para cerrar en lo posible la salida de las bases alemanas con una enorme campaña de minado en el Mar del Norte y con un reforzamiento de  la efectividad de las patrulleros, minas y redes de  la denominada  "Dover Patrol", que custodiaba el paso de Calais, la ruta más directa al canal de la Mancha y el Atlántico.

Puesto que este barraje aumentaba considerablemente su eficacia de semana en semana, cortando virtualmente el estrecho de Calais al paso de  los submarinos y obligándolos a una larga ruta rodeando las islas Británicas para llegar a sus zonas asignadas, tomó cuerpo la idea de que buques alemanes descargaran un golpe contra dicha barrera. En la noche del 14 al 15 de febrero de 1918 una fuerza de 7 destructores modernos al mando del capitán de corbeta Heinecke y del capitán Kolbe partió hacia el banco de Sandettie y a las 1.00 cayó  por sorpresa sobre los barcos de vigilancia, hundiendo 7 "parejas" y un "bou", y averiando a otros seis patrulleros. Los destructores británicos y franceses de las cercanías tardaron en reaccionar o lo hicieron confusamente, temiendo abrir "fuego amigo" sobre navíos propios. A pesar del éxito relativo de la incursión, la barrera siguió operando y cumpliendo su labor de bloquear el tránsito a los submarinos.

Una operación parecida, aunque dirigida contra los puertos de Dunkerque  y Nieuport, fue emprendida por 15 destructores y torpederos alemanes  adscritos a la flotilla de Flandes en la noche del 20 al 21 de marzo. Fueron descubiertos por destructores y monitores Aliados, y en una serie de confusos encuentros nocturnos fueron hundidos los torpederos germanos A19 y A7, y torpedeado un destructor inglés  por "fuego amigo".

Tampoco los Aliados permanecieron ajenos a la estrategia de golpes de mano en el vital sector al suroeste del Mar del Norte.  El Contralmirante Roger Keyes, un personaje con buenas conexiones políticas y un estilo exhuberante estaba al frente de la Dover Patrol desde el 28 de diciembre de 1917. Fiel a su estilo espectacular diseñó un esquema para neutralizar los puertos belgas en manos alemanas. Pretendía hundir cinco cruceros anticuados cargados de cemento en los canales de acceso a Zeebrugge y Ostende, para  impedir la salida de los submarinos que los usaban como base. Aparte de los cruceros destinados al "sacrificio" ( "Iphigenia"," Intrepid", "Thetis", "Brilliant", "Sirius" )  fueron reunidas multitud de lanchas torpederas y antisubmarinas, además del apoyo del grueso de la Dover Patrol, con el propio Keyes embarcado en un destructor. La flota partió a las 18.00 horas del 22 de abril, posicionandose a 25  kilómetros de Zeebrugge, el blanco principal a las 23.30 horas. A las 00.10 concluyó la maniobra de aproxiamción. El fuego empezó a las 00.20 horas del 23 de abril. El  veterano crucero "Vindictive", adaptado con pasarelas y armamento extra para la ocasión  se encargó  a las 1.00 horas de desembarcar un contingente de asalto formado por 600 voluntarios en el largo rompeolas curvo que resguardaba  el canal de acceso al puerto. En ese espigón estaban situadas una base de hidroaviones y baterías de costa con seis cañones de 100 y 150 mm. aparte de piezas menores. En los minutos siguientes estalló una formidable barahunda, enmarcada por los proyectiles iluminantes, los haces de los reflectores y por las nubes de las cortinas de humo. A las 1.26 horas el submarino británico C3 se empotró y explotó deliberadamente contra el viaducto metálico que unia el rompeolas a tierra firme, para impedir la llegada de refuerzos a la guarnición  del espigón, que ahora luchaban ferozmente contra los infantes de marina ingleses. Da una idea de la intensidad del choque que el capitán de navío Halahang, jefe del contingente desembarcado, muriese enseguida, al igual que el capitán Harrison, que le había sucedido al mando.

 Entretanto, a la 1.20 horas los cruceros navegaban  hacia la entrada para colocarse lateralmente y autohundirse en la mejor postura posible.  El "Thetis", enganchado en las redes antisubmarinas  y alcanzado por el fuego de las baterías alemanas del espigón, no pudo situarse y zozobró antes de llegar a su puesto. El "Intrepid" y el "Iphigenia" lograron entrar hasta el canal de acceso y atravesarse parcialmente antes de ser autohundidos, evacuandose a duras penas a los tripulantes mediante lanchas.  A las 2.00 horas el acribillado "Vindictive" recogió a los supervivientes de la batalla del muelle. El destructor " North Star" fue alcanzado y hundido en el proceso. La agrupación que paralelamente debía bloquear Ostende estuvo mucho menos fina, y hostigada por la artillería enemiga  se desvió de la apropiada ruta y acabó embarrancando sus dos cruceros a más de un kilómetro del objetivo. El 9 de mayo hubo otra intentona de bloquear Ostende con un operativo parecido a los anteriores,  en coordinación esta vez con un ataque aéreo de la recién fundada RAF. Volvió a fracasar, de nuevo por la intensidad del fuego adversario.

Pese a que los resultados fueron  mediocres, porque los submarinos germanos  al poco tiempo pudieron reanudar el paso a  Zeebrugge ( con precauciones para esquivar los pecios ) lo cierto es que la operación fue saludada como una gesta atrevida y tuvo un elevado impacto moral en la opinión pública británica, azuzada por el sensacionalismo de los periódicos y  la elocuencia  de Keyes y sus ayudantes.

Las expediciones de los submarinos alemanes en la primavera de 1918 engrosaron sus  registros de caza con  unas magras 300.000 toneladas de 134 barcos en abril, y 296.000  toneladas de139 navíos en el mes de mayo. Era evidente que los procedimientos de escolta en los convoyes estaban  volviendose cada vez más eficaces. Asimismo los perfeccionados campos de minas aliados resultaban  letales. Las pérdidas de los U-boote en abril abarcaban al UB-33 de Friederich Gregor,  al UB-82 de Walter G. Becker, al UC-79 de Alfred Krameyer, al UB-55 de Ralph Wenninger, al U-104 de Kurt Bernis y al UB-85 de Gunther Krech. En mayo se produjo un drámatico revés para el arma submarina del II Reich: fueron destruidos nada menos que 14 submarinos y otros 2  tuvieron que ser internados en España. La amplia lista comprendía el  UB-31 de Wilhelm Braun, el UC-78 de de Hans Kukat, el UB-70 de de Johannes Remy, el U-32 de Kurt Albrecht, el UB-78 de Arthur Stosberg, el UB-16 de Vicco von der Lühe, el U-154 de H. Gercke; el  caso del U-103 del as Klaus Rücker fue especialmente lamentable porque resultó destruido cuando intentaba torpedear al enorme "Olympic" ( 46.000 toneladas ), gemelo del famoso "Titanic", y que dedicado al transporte de tropas navegaba con una fuerte escolta de destructores norteamericanos. La lista la completaban el UB-72 de Friederich Trager, el UC-35 de Hans Korsch, el UB-52 de Otto Launburg, el UB-74 de Ernst Steindorff, el UB-119 de Walter Kolbe y el UC-75 de Walter Schmitz. Las dos unidades internadas en España fueron  el U-39 de Heinrich Metzger refugiado en Cartagena el 18 de mayo, después de ser dañado por hidroaviones franceses, y el UC-56 de Wilhelm Kiesewetter en Santander el 24 de mayo, por averías irreparables en sus motores.

18.7.14

EN LA ENCRUCIJADA ( II PARTE ): EL DEBATE EN LA DIRECCIÓN DE LAS POTENCIAS CENTRALES EN EL INVIERNO DE 1917-18



Durante la conferencia  de Mons el 11 de noviembre de 1917 Ludendorff presentó su plan de concentrarse masivamente para la primavera del año siguiente en el frente Occidental, en particular contra los británicos,  especificando que no había otras alternativas viables. Consideraba que el mejor  área para actuar sería Flandes, porque el enemigo no tendría espacio para maniobrar cuando, según  esperaba,  sus posiciones cedieran. El estado del terreno podía constituir una dificultad que obligara a hacer rectificaciones sobre el punto escogido para el avance. Debido a las lluvias  Flandes estaría todavía impracticable en esas fechas. 

 Las posibilidades objetivas del proyecto de Ludendorff se apoyaban  en la capacidad de los ejércitos del extinto frente Oriental de transferir unidades ( con 500.000 de hombres al menos ), y por el excelente  rendimiento demostrado por las Sturmtruppen gracias a  su proceso de selección de los mejores combatientes y las tácticas de infiltración. Se contaba asimismo con las tropas destacadas en Italia puesto que Arz von Strausenburg había prometido que serían sustituidas por los contingentes austrohúngaros  liberados del servicio en el Este. 


Pero los sentimientos optimistas no eran unánimes. Cundían los persistentes rumores sobre la escasez de forraje y caballos para el transporte y de que se estaban rozando los limites en la capacidad  alemana de reclutamiento de nuevos soldados. Los oficiales de mayor rango que exteriorizaban sus dudas eran el general Groener y el príncipe Ruperto de Baviera. Pensaban que una estrategia defensiva era más eficiente, teniendo en cuenta los reemplazos decrecientes. Preferían redondear y acortar los frentes apoderándose de Salónica y el norte de Italia, dejando la iniciativa a los Aliados en el frente Oeste, esperando que se densangraran inútilmente, como había ocurrido en 1917. 


Al respecto Ruperto escribió al káiser:  Nos afectan dos obstáculos irremediables, la gradual reducción de reemplazos de tropas y caballos, que solamente irá a peor. Estamos en una posición capaz de asestar unos pocos golpes severos al enemigo en Occidente, pero apenas para infligirle un revés decisivo, así que es de esperar que la batalla al cabo de pocos  meses conduzca de nuevo a la desesperante guerra de posiciones. Quien ganará finalmente dependerá al cabo de quién  pueda prolongar sus efectivos humanos, y a este respecto estoy convencido de que el enemigo tiene mejores perspectivas, gracias a los americanos, aunque naturalmente solo lo pueda hacer gradualmente


No obstante, había consenso entre la oficialidad de que se podía ganar un considerable éxito inicial, por más que persistieran dudas sobre su continuidad. Un coronel, Albrecht von Thaer,   expresaba así el dilema: “¿ Como de grande debe ser[ la ofensiva], o cuanto debe extenderse, para llevar al enemigo a la mesa de paz?


Tal vez el opositor más significativo ( aunque no el más evidente ) a la nueva estrategia de Ludendorff  de concentrarse en  un choque decisivo en Occidente era  el general Hoffmann, precisamente su antiguo subordinado en Rusia  en la etapa del Oberost y  ahora principal encargado de las tareas de ocupación y de vigilancia en los territorios de Europa Oriental. Desde finales de 1917 una corriente  en la opinión pública mantenía que Alemania debía concentrarse en administrar el vasto espacio controlado  tras el armisticio con los bolcheviques,  confirmado y ampliado en Brest-Litovsk,  aprovechando los inmensos recursos agrícolas y mineros disponibles en Ucrania y otras áreas del antiguo imperio zarista, ya que estos le permitirían superar los efectos cada vez mas demoledores del bloqueo naval Aliado. De este modo se materializarían los modelos de “Mitteleuropa” profetizado por los industriales  y de la “nueva Orden Teutónica  en el Báltico alentado por los pangermanos y el mismísimo Ludendorff antes de 1917.

Sin embargo, esta alternativa repugnaba a los estamentos del OHL, al duo director Hindenburg-Ludendorff,  y todavía más al gobierno del canciller Hertling ( que había reemplazado a Micaelis desde el 1 de noviembre del año anterior )  y la administración civil porque no establecía una conclusión definitiva de  la guerra, sino que consagraba su prolongación. Y el malestar creciente en la población de las Potencias Centrales era evidente. Una oleada de huelgas había llegado a su culminación el 28 de enero de 1918, seguida  en Berlín por 400.000 trabajadores y extendida en los días siguientes a otras ciudades. Entre otros sectores, afectó a las fábricas de municiones,  una producción esencial para el mantenimiento de la guerra.  Las autoridades tuvieron que decretar la ley marcial en la capital y en Hamburgo para restablecer la normalidad, y alistar a miles de los revoltosos como penalización. 

El ambiente en la vecina Austria-Hungría era incluso más alarmante. También menuderaron durante el invierno de 1918  huelgas y  manifestaciones callejeras de protesta por las condiciones de vida en Viena y Budapest, y muy especialmente el 1 de febrero se produjeron motines en la flota del Adriático basada en Cattaro,  dirigidos por dos socialistas checos. En una exhibición de batiburrillo ideológico, 6.000 marineros ondearon la bandera roja expresando sus simpatías por el bolchevismo, al tiempo que reivindicaban la autonomía de las nacionalidade, una paz sin anexiones y la desmovilización. La lealtad de los marineros alemanes de submarinos presentes en la base, de la guarnición del lugar y la llegada de buques desde Pola permitió atajar el peligroso brote, que se saldó con 40 juicios y 4 ejecuciones.

Hechos semejantes, unidos al ejemplo de la vecina revolución rusa desaconsejaban alargar las hostilidades, siquiera unos meses. Era imperativo forzar en los campos de batalla  una solución favorable…e inmediata.

Aparte del uso de las Sturmtruppen y de los cientos de miles de refuerzos procedentes de Rusia, Ludendorff contaba con otra baza: su nueva estrategia de golpes escalonados. Hindenburg escribía sobre el método: “ desmoronar el hostil edificio mediante golpes parciales conectados y cercanos de modo que más pronto que tarde todo el entramado se colapse”. El comandante Georg Wetzell, jefe de operaciones de Ludendorff desde hacía un año,  concretaba : “ El conjunto de la acción ofensiva no debe consistir en un simple ataque a gran escala en un sector(…) el conjunto de la acción debe estar compuesta de varios ataques, teniendo el más fuerte efecto recíproco, en varios sectores, con el objeto de agitar todo el frente inglés

 FOTO. GEORG WETZELL, JEFE DE OPERACIONES DEL OHL DESDE VERANO DE 1916


La decisión de jugárselo todo a una carta apostando por el hundimiento anglofrancés antes de que el grueso del nuevo ejército americano pudiera desplegarse en Francia fue  finalmente aprobada. Ludendorff  arrojaba sobre los  hombros de los sufridos guerreros alemanes  la inmensa responsabilidad de la  existencia última del II Reich en una jugada de máximo riesgo.

16.4.14

LOS TRATADOS DE BREST-LITOVSK Y BUCAREST: FIN DEL FRENTE ORIENTAL Y PRINCIPIO DE LA GUERRA CIVIL RUSA

Nikolai V. Krilenko fue designado como comisario de la guerra en el Sovnarkom ( Consejo [soviet]  de comisarios del pueblo, nombre adoptado por el gobierno bolchevique salido de la revolución de noviembre ). Lenin exigió el 21 de noviembre de 1917  al comandante en jefe N.N. Dukhonin  que "contactara  con las autoridades militares con una oferta de cese inmediato de hostilidades con el propósito de abrir negociaciones de paz". Dukhonin se mostró reluctante y fue destituido fulminantemente. Krilenko se hizó cargo del puesto y emitió directrices a todos los comités de los regimientos del frente para deponer a cualquier general  que rechazara el proceso de paz. Entretanto Dukhonin remitió al gobierno  una nota de los representantes Aliados que recordaba el compromiso ruso de septiembre de 1914 de no negociar una paz por separado, mencionando "las más graves consecuencias" si las conversaciones seguían adelante. Pero sus advertencias fueron desoídas.  Los alemanes respondieron afirmativamente a la  oferta de tregua de Krilenko el 25 de noviembre, invitando a una reunión en la ciudad bielorrusa de Brest-Litovsk  el 2 de diciembre . Cuando Krilenko llegó al cuartel de la Stavka en Mogilev, Dukhonin fue asesinado por el séquito de su sucesor, que le acusaba de haber dejado escapar a los militares contrarrevolucionarios presos en Bykhov desde el fallido alzamiento de Kornilov el verano anterior. Una vez libres, estos se refugiaron en el sur de Rusia, que cada vez más se mostraba desafecta al  poder del gobierno de Petrogrado. La agitación era creciente al entrar en liza los intereses de las nacionalidades del antiguo imperio zarista que aprovechaban el momento para declararse independientes. En el frente Suroeste bandas de nacionalistas ucranianos adeptados a la Rada ( el parlamento ucraniano ) disputaban desde finales de noviembre  el control a las inexpertos  bolcheviques, y arrancaron del perplejo comandante ruso en el frente rumano, Shcherbachev, permiso para crear varias divisiones ucranianas a finales de año.

Incluso antes de estos hechos, Berlin se había sentido lo suficientemente seguro como para  empezar  a transferir divisiones desde el  frente Oriental hacia el frente Oeste. Por ejemplo, una de ellas tuvo un papel crucial en las primeras jornadas de la batalla de Cambrai a finales de noviembre.

 FOTO. KAMENEV,  DELEGADO BOLCHEVIQUE, ES RECIBIDO A SU LLEGADA A LA ESTACIÓN FERROVIARIA POR OFICIALES ALEMANES

El 15 de diciembre se formalizó un armisticio oficial de 28 días de duración a contar a partir del día 17 de diciembre entre las  autoridades bolcheviques de Rusia y las Potencias Centrales.  A partir del día 22 de diciembre continuaron las conversaciones para una paz definitiva en  Brest-Litovsk. La delegación rusa estaba encabezada  por Trotski, comisario de exteriores del gobierno de Lenin, y por A. Jaffe, Kamenev y Prokovsky;  la  alemana por el general Hoffman , comandante del Oberost, y Kühlmann, el ministro de exteriores. El principal representante austrohúngaro era el conde Czernin,  como jefe de exteriores de la monarquía danubiana. Con un papel menor participaban por parte turca el embajador ante Berlin, Hakki, y  el ministro de exteriores Messimy Bey; y por Bulgaria, el ministro Popov. A principios de enero acudió una delegación ucraniana en busca de una paz por separado, a pesar de las protestas de los representantes  rusos.

 FOTO. LOS PLENIPOTENCIACIOS DE LAS POTENCIAS CENTRALES:  GENERAL HOFFMANN ( IZQUIERDA )  EL CONDE CZERNIN ( A SU LADO ),  Y EL MINISTRO RICHARD VON KÜHLMANN ( SEGUNDO POR LA DERECHA ) EN BREST-LITOVSK

Trotski, sin bazas  de negociación por la creciente desmovilización del ejército ruso y el regreso a casa de muchos de sus miembros,  apeló a una paz sin anexiones ni indemnizaciones y a la aplicación del principio de autodeterminación de los pueblos. Sus interlocutores estaban dispuestos a utilizar ventajistamente este último aspecto, pero no renunciaban tampoco a posibles anexiones. Sin embargo, el alcance de estas era motivo de controversias apasionadas en Berlín y Viena.

 Ludendorff y Hindenburg querían incorporar al II Reich una franja de seguridad a lo largo de la frontera prusiana, y defendían la anexión de Kurlandia y Lituania como fuentes de recursos,  integrando en la patria a la minoría germana que poblaba históricamente esos territorios desde la época de los caballeros teutónicos. Pero eso  también  significaba diluir el carácter alemán del Reich, al añadir unos 2 millones de habitantes polacos y  otro tanto de bálticos.

Ambos mantuvieron ese punto de vista durante una conferencia  en Kreuznach a finales de diciembre. En cambio,  el canciller Hertling veía con buenos ojos la constitución de un reino autónomo en Lituania, y en resumidas cuentas era partidario de enviar señales conciliatorias al nuevo régimen ruso y a los Aliados limitando las exigencias . El káiser Guillermo II solicitaba que la autodeterminación se extendiese a Livonia y Estonia, de nuevo a expensas de los bolcheviques. El ministro Czernin demandaba que la Polonia del Congreso quedase bajo alguna clase de soberanía de los  Habsburgo, unida a Galitzia.  Hoffmann, para gran fastidio de Ludendorff, expresó  en entrevistas con  Kühlmann el 1 de enero de 1918, y con el mismo Guillermo II al día siguiente, su preferencia por anexiones menores incorporando como mucho 50.000 polacos.


Ludendorff, que se consideraba el portavoz exclusivo de la voluntad del ejército, reaccionó amenazando con dimitir y filtrando el gesto a la prensa el 4 de enero, para constatar sus apoyos. El kronprinz solicitó su ratificación, y pidió en cambio la destitución de Kühlmann, Valentini ( jefe del gabinete civil del káiser ) y el almirante Müller ( jefe del gabinete militar ). Hindenburg cuestionó en carta al emperador la política del ministro de exteriores, que veía excesivamente complaciente con los recién enunciados 14 puntos de Wilson, y  descalificó los consejos de Hoffmann. Las presiones del kronprinz, Bauer y la mismisima emperatriz condujeron a la caída de Valentini, considerado demasiado cercano a las tesís de los socialdemócratas. Fue sustituído por Friederich von Berg, antiguo gobernador de Prusia Oriental y partidario de la política de Ludendorff en el Este.

FOTO. LOS DELEGADOS BOLCHEVIQUES EN BREST-LITOVSK: TROTSKI ( 1) Y KAMENEV ( 3 )

En Rusia el ambiente seguía enrarecido.  Las votaciones del  25 de noviembre para elegir diputados para la Asamblea Constituyente prometida en su día por el depuesto Gobierno Provisional habían supuesto un contratiempo para el partido bolchevique, que solo recibió  el 24% por ciento de los sufragios, así que el Sovnarkom simplemente decidió neutralizarla.

Con anterioridad habían empezado los arrestos de los cadestes, ilegalizados por decreto, y de varios conocidos lideres eseritas como Avxentiev o Gukovski o Sorokin a manos de la policia secreta, la  Chrezvichainaya Kommisiya o Cheka dirigida por bolchevique polaco Felix Dzerzhinski. Una manifestación de mecheviques y eseritas el día de la apertura de la Asamblea, el 18 de  enero, fue disuelta a tiros provocando decenas de muertos. La práctica del Terror Rojo daba sus primeros pasos. Cuando aquella misma tarde se reunió la sesión inaugural de la Asamblea, fue presidida en nombre del soviet por el jefe bolchevique Sverdlov, cuya primera medida fue proponer la autodisolución del organismo traspasando sus funciones a los soviets. La mayoría de los diputados presentes se opuso y eligió al eserita Chernov como presidente, poniéndose como misión elaborar una constitución consagrando el parlamentarismo. Los representantes bolcheviques, con ostensibles gestos de desdén, abandonaron  entonces el hemiciclo. Al día siguiente, cuando los congresistas trataron de reintegrarse al Palacio Taúride, sede de la Asamblea, fueron bloqueados por Guardias Rojos armados. El Sovnarkom declaró disuelta la institución a las pocas horas.

Los problemas de las nacionalidades con las autoridades soviéticas también se agudizaban a pesar de que teoricamente proclamado sonoramente el derecho de los pueblos a la autodeterminación. Los finlandeses habian proclamado su indepencia en diciembre ( ya Kerenski había tenido que apaciguar en julio una declaración en ese sentido ) El 27 de enero el precario equilibrio se rompió cuando los bolcheviques locales tomaron el poder en Helsingfors ( Helsinki ) con ayuda de  Guardias Rojos rusos. El presidente Peh Svinhufrud buscó refugio en Vaasa, en la costa oeste, al tiempo que el barón Karl G. Mannerheim reunía tropas patriotas y solicitaba respaldo alemán. En Estonia, declarada independiente en noviembre, las autoridades provisionales igualmente solicitaron la intervención alemana para librarse de la presencia de la Guardia Roja. El 25 de febrero desembarcaron en Reval ( Tallinn ) destacamentos alemanes.


Mientras, en Brest-Litovsk,  el 10 de  febrero Trotski volvió a rechazar  a las exigencias alemanas y trató de  dilatar las conversaciones, especulando con un hipotético estallido revolucionario en Centroeuropa y la consolidación de los bolcheviques en Ucrania resumiendo su filosofía al asegurar que " vamos a asalir de la guerra, pero nos sentimos inclinados a rehusar el tratado de paz". A continuación la delegación regreso a Petrogrado la noche del 11 de febrero. Hoffmann respondió contundentemente a los malabarismos de Trotski: reanudó las hostilidades el 18 de febrero. Lenin tuvo que usar todo su poder de persuasión y amagar con su dimisión para hacer ver al Sovnarkom que era indispensable alcanzar a cualquier coste la paz exterior para enfrentarse a los desafios interiores, entre ellos los primeros focos de oposición armada: los cosacos del Don dirigidos por Kaledin se habían alzado en Rostov a finales de 1917, desestabilizando el sur de Rusia. En esa zona, el día 9 de enero  los generales Kornilov y Alexeyev habían publicado un manifiesto llamando a la creación de un "Ejército blanco de voluntarios" que denunciaba especificamente las conversaciones entre los bolcheviques y Alemania. En Tomsk eseritas y cadetes de la Duma Regional Siberiana ( Sibirkaya Oblastnaya Duma ) reprobaron la disolución de la Asamblea Constituyente y formaron una administración rival. Los nuevos dirigentes de Rusia, conscientes de que la milicia de la Guardia Roja era indisciplinada y poco eficaz en combate,  necesitaban un  recambio del disuelto ejército zarista que al mismo tiempo fuera fiable  cumpliendo la función de brazo armado del partido.  Por ello fundaron el "Ejército Rojo" el 14 de febrero,  precisamente  bajo la batuta de Trotski, que así fortalecía su papel en el Consejo de Comisarios recibiendo el puesto de comisario de la guerra . Pero organizar esta fuerza  requería su tiempo y entretanto las tropas alemanas seguían profundizando en territorio ruso sin encontrar apenas resistencia.

El renovado avance alemán se hizo arrollador. Hoffmann proclamaba burlonamente el 22 de febrero "No he conocido una campaña más ridícula que esta. Subimos a un tren a un puñado de soldados de infantería con ametralladoras y un cañón y los despachamos hasta la estación siguiente; se apoderan de ella, hacen prisioneros a los bolcheviques, reúnen unas cuantas tropas más y siguen adelante. En todo caso, el procedimiento tiene el encanto de la novedad". Dos días antes había caído Minsk, y otras importantes localidades de Ucrania y Bielorrusia como Zitomir, Gomel y Borisov fueron cayendo una tras otra sin apenas resistencia. El día 27 de febrero los alemanes entraron en Mogilev, el antiguo cuartel general de las Stavka, y finalmente el 2 de marzo se hicieron con Kiev, la capital de Ucrania. Por el norte  habían penetrado hasta  Narva, apenas a 150 kilómetros de Petrogrado. Habían capturado 65.000 prisioneros y miles de piezas de artillería y ametralladoras. Por otro lado, en su parte de Armenia los turcos recuperaron Trebisonda el 24 de febrero y Erzurum el 12 de marzo.

Ante la evidencia de su precaria situación, finalmente el 24 de febrero los miembros del Comité Central del partido bolchevique cedieron ante Lenin y  aceptaron por 7 votos a favor y  6 en contra las condiciones de las Potencias Centrales, que se habían endurecido.  El 3 de marzo se formalizó el tratado de Brest-Litovsk. La Rusia soviética renunciaba a Polonia, los países bálticos, Finlandia, y Ucrania, reconocida independiente desde febrero y a la que se hizo cesiones en Galitzia a expensas de los polacos, lo que ya había despertado manifestaciones en Varsovia el 14 de febrero. Turquía anexionaba zonas del Caucaso ( distritos de Kars y Ardahan) y recibía vagas promesas de control de Bakú y de la flota rusa de Sebastopol.  A resultas del tratado Rusia perdía un tercio de sus líneas ferroviarias, unos 60 millones de habitantes y alrededor del 80% de su producción de carbón, por citar solo algunos índices.

Documento de apoyo:  EXTRACTO DEL TRATADO DE BREST-LITOVSK

Paralelamente a las conversaciones de Brest-Litovsk se desarrollaban contactos con las desmoralizadas autoridades rumanas. Estas habían aceptado un armisticio el 9 de diciembre de 1917 para sus tropas en Moldavia al comprobar la disolución del poder militar de sus patrocinadores rusos. El 23 de febrero de 1918 los delegados alemanes y rumanos se reunieron en la ocupada Bucarest. El tono de los debates fue áspero, y los alemanes presentaron finalmente el día 27 de febrero un programa de máximos exigiendo su aceptación incondicional. El 5 de marzo se firmó un primer borrador en Buftea, ratificado oficialmente el 7 de mayo en el tratado de Bucarest. Rumanía  reduía su ejército a 30.000 hombres, contemplaba la evacuación de Jassy de las misiones militares anglofrancesas,  devolvía Dobrudja a Bulgaria y  le cedía pequeños territorios, al igual que a Austria-Hungría. Su producción petrolera y cerealística quedaba al arbitrio de las Potencias Centrales. El único aspecto ventajoso era la incorporación de Besarabia, que en enero había optado por integrarse en Rumania con la aquiescencia tácita  de los alemanes, a pesar de las reivindicaciones ucranianas.

8.1.14

EN LA ENCRUCIJADA: EL DEBATE EN LA DIRECCIÓN ALIADA DURANTE EL INVIERNO 1917-18



Los Aliados temían un ataque enemigo de envergadura en el frente Occidental conforme las tropas alemanas abandonaran el casi amortizado frente oriental y fueran transferidas a occidente. Tras el desastre de Caporetto se creó el Consejo Supremo de la Guerra interaliado que inauguró su primera reunión en Versalles en noviembre de 1917. En él se procuró mantener un equilibrio entre civiles y militares para compaginar la disposición de potencial humano y material con las demandas de la lucha. De hecho uno de los impulsores del organismo fue el primer ministro Lloyd George, que esperaba así  controlar indirectamente al díscolo Haig, del que desconfiaba profundamente después del martirio de Passchedaele.  Pero desde el principio la nueva institución suscitó la desconfianza de los comandantes en jefe de los ejércitos francés y británico, a los que se había incoporado John Pershing  por parte del nuevo ejército expedicionario americano en Francia ( AEF ).

  Pese a los esfuerzos conciliadores del coronel House, representante del presidente Wilson en Francia, y de su consejero militar personal, el  general Tasker H. Bliss, destacado en Versalles ante el Consejo Supremo, las diferencias de puntos de vista eran notables. Uno de los más fastidiosos era la insistencia de Pershing en mantener a las divisiones americanas llegadas a Francia ( 4 por el momento, aunque una división americana equivalía en tamaño a dos divisiones de sus socios ) integramente bajo su propio mando. Pensaba que de otro modo el mérito de sus hombres quedaría diluido, o que sus tropas serían empleadas con descuido. Otra diferencia era  el rechazo de Petain y Haig para a alguna de sus unidades a una reserva central.

 Incluso  había discrepancias entre los mandos militates de un mismo país. Pershing no se entendía con el general Peyton March, el jefe de estado mayor en Washington. Otro tanto ocurría entre Haig y Henry Wilson, un francófilo muñidor de la Entente antes de 1914 que había reemplazado a Robertson al frente del Consejo Imperial  en Londres. Tampoco Petain mantenía una relación despejada con Foch, su jefe de estado mayor ( y pronto nombrado jefe del Consejo Supremo Interaliado )

En Francia el  desgastado jefe de gobierno Painleve fue sustituido desde el 16  de noviembre por el inflexible jefe radical Clemenceau "El Tigre",  fervoroso partidario de no ceder ni un milímetro más de terreno. Sus declaraciones cuando fue investido no dejaban duda al respecto: "Nos presentamos ante vosotros con la única idea de una guerra integral. Toda mi política tiende a un solo objetivo:  mantener la moral del pueblo francés a través de una crisis que es la peor de la historia. Mi política interior y exterior son una misma cosa. En política interior hago la guerra. En política exterior hago la guerra. Yo hago siempre la guerra". En cambio Petain era más cauto y no descartaba repliegues parciales cediendo las primeras líneas si fuera conveniente, como contemplaba en su instrucción IV del 22 de diciembre de 1917. Creía que sería el sector de las tropas francesas el que sufriría la embestida germana., especialmente el área de Champaña. Para prevenir esa posibilidad mantenía 60 de sus divisionesen primera línea, 15 en el sector más tranquilo de Alsacia. Conservó 20 divisiones como reserva para su propio sector y otras 4  para ayudar a los británicos, tal como había acordado con Haig.

A su vez, el generalísimo británico pensaba que sería su propio sector el afectado. Había dispuesto 16 divisiones para el 3º ejército de Byng y 14 para el 5º ejército de Gough. Su reserva central había quedado reducida a solo 8 divisiones después de la transfrerencia hecha a Italia para sostener la línea del Piave.

Aún en estas circunstancias desfavorables Haig no había renunciado del todo a su ímpetu ofensivo, que pensaba reanudar en cuanto fueran atendidas sus insaciables demandas de más refuerzos extraidos de las tropas acantonadas en el sur de Inglaterra en prevención de un desembarco alemán desde el principio del conflicto, pero reconocía que durante el próximo invierno solo le restaba mantenerse a la defensiva. No faltaban indicios de que un fuerte golpe alemán estaba por venir. Según un informe de inteligencia de Charteris emitido en diciembre de 1917" A comienzos de la primavera [ de 1918 ] no  más tarde  del principio de marzo, ellos [ los alemanes] desencadenarán un golpe en el frente occidental para forzar una batalla decisiva en la cual lucharan hasta el fin antes de que las fuerzas americanas puedan tomar parte antes de mitad del verano"

Haig se revolvía incómodo en su obligado papel defensivo, pero actuó a la luz de los  alarmantes indicios y convocó a una reunión a sus jefes de ejército después de examinar el informe de Charteris, en la que declaró que debían " dar su inmediata y personal atención a la organización de las zonas de sus ejércitos para propósitos defensivos, y entrenar a las tropas en tácticas defensivas".

Las impresiones del informe Charteris fueron reforzadas por observaciones de la inteligencia francesa pocos días más tarde, que mencionaban grandes concentraciones alemanas en Mezieres. La seguridad del nudo ferroviario de Amiens preocupaba especialmente a Haig, pero sus conclusiones eran ambiguas. Envanecido por el nombramiento como mariscal de campo en enero de 1918 por su valedor, el rey Jorge V, acudió a una cita en Londres con el gobierno en la que expuso que " En mi opinión la mejor defensa sería continuar nuestra ofensiva en Flandes, porque retendríamos la iniciativa y atraeríamos sobre nosotros las reservas alemanas", pero añadió en una conversación personal con Lloyd George:  " Alemania solo tiene un millón de hombres de reserva para la lucha de este año, dudo que si ellos se arriesguen a una tentativa de ruptura. Si los alemanes atacaran sería una jugada de tahur desesperado. Todo parece depender de la discusión entre el partido militar y civil en Alemania. Si los militares ganan el juego, ellos ciertamente atacarán (...) debemos prepararnos para esto"

31.12.13

EL TRIUNFO DE ALLENBY: LA TOMA DE JERUSALEN

Explotando su éxito en la tercera batalla de Gaza, Allenby atravesó los llanos y colinas del sur de Palestina recorriendo 80 km en 17 dias y capturando unos 10.000 prisioneros turcos. El 8 de noviembre fue neutralizado el aeródromo de El-Tine, entre Gaza y Jaffa, donde fueron destruidos once aparatos alemanes y se desbandó a su guarnición turca. Tras la victoria obtenida el 13 de noviembre en la "estación del empalme", una encrucijada ferroviaria desde donde partía un ramal hacia Jerusalén, Allenby decidió arriesgarse, y a pesar de las inclemencias provocadas por las lluvias invernales y los consejos de prudencia de Londres, marchar sobre la ciudad Santa para poder entregar el "regalo de Navidad" solicitado por Lloyd George. El día 15 fueron ocupadas Ramla y Lidda ( actual Lod ), rebasando por el noroeste Jerusalen, y al día siguiente jinetes neozelandeses entraron en el puerto de Jaffa ( la actual Yafo ), el más destacado de Palestina.

Durante las tres primeras semanas de noviembre  la retirada de los turcos fue constante, en el caso de los que abandonaban  Beersheba y Hebrón con la desagradable novedad de verse hostigados por ametrallamientos de los aviadores britanicos en un terreno abierto. El 27 de noviembre hizo acto de presencia la fuerza especial Yilderim de Falkenhayn, cuyo éxito inicial contra la caballería fue pronto anulado por la intervención del grueso del EEF ( Fuerza Expedicionaria Egipcia ). A los pocos días Allenby continuó por la carretera de Jaffa aprovechando un parón en las precipitaciones que le permitió mover su artillería. Aunque el tiempo volvió a empeorar, una incursión lanzada la noche del 7 al 8 de diciembre sorprendió a los defensores de Jerusalen que retrocedieron abandonando sus nuevas posiciones fortificadas. Al mismo tiempo, la columna aliada que progresaba tierra adentro desde Beersheba vía Hebrón y  Belén se acercaba por el sur. Ambas partes habían recibido orden de preservar la ciudad sagrada, y así la mañana del día 9 los asombrados patrulleros Aliados descubrieron que no quedaban soldados enemigos en Jerusalén,   puesto que estaban en retirada hacia Nablus y Jericó. Inmediatamente tomaron posesión de su premio, aunque Allenby retrasó su entrada oficial y ceremoniosa hasta el día 11 de diciembre, sacando partido propagandístico del acontecimiento. Entró a pie ( aunque no así sus oficiales ), evitó ondear banderas de los países Aliados, destacó soldados indios musulmanes para que custodiasen la mezquita de la Cúpula de la Roca, y leyó una proclama conciliadora en inglés, francés, árabe, hebreo, ruso y griego.

Documento de apoyo: LA PROCLAMA DE ALLENBY EN JERUSALÉN

FOTO. EL GENERAL ALLENBY ENTRA TRIUNFADOR EN JERUSALÉN POR LA PUERTA DE JAFFA, PONIENDO FIN A 400 AÑOS DE DOMINIO TURCO EN LA CIUDAD.

Los turcos no se conformaron ante este grave revés moral y el 26 de diciembre montaron un contragolpe para reconquistar Jerusalén. En un primer momento se abrieron paso por la carretera de Nablus apoderandose de varios puestos de vigía, aunque el avance se atascó al día siguiente. El 28 de diciembre Allenby respondió contundentemente enviando infantería de refresco, vehículos blindados y aviación, que dieron muerte  a mil soldados turcos y establecieron un perimetro de seguridad mas alejado para evitar bombardeos sobre la ciudad, a unos 20 kilómetros. De hecho, esa línea y la que discurría a lo largo del norte de la carretera de Jaffa se mantendría estable hasta septiembre de 1918

Otra consecuencia no menos crucial  de la campaña de Allenby fue que  abrió espacio a las componendas  políticas de los corrillos londinenses. La declaración del ministro de exteriores británico Lord Balfour del 2 de noviembre de 1917 contenida en una carta oficial al magnate hebreo y presidente de la federación sionista británica Lord  Rothschild contemplaba la creación de un "Hogar Nacional para el pueblo judio" en Palestina. Era un regalo a los influyentes grupos sionistas de todos los países. El destacado líder sionista V. Jabotinsky fue despachado a Petrogrado precisamente para tratar de influir sobre los judios bolcheviques usando este compromiso de los Aliados Occidentales. Pero la "Declaración Balfour" entraba en colisión con las promesas hechas por Lawrence a los árabes de que Palestina sería parte de un gran reino árabe, y con las propias apetencias británicas de instaurar algún tipo de control sobre esa región cercana al canal de Suez, plasmadas en los acuerdos  secretos de reparto de Oriente Medio con Francia negociados por Mark Sykes y F.G. Picot en 1916.

29.12.13

EL GOLPE DE ESTADO BOLCHEVIQUE : LA REVOLUCIÓN RUSA DE NOVIEMBRE DE 1917

La situación en Rusia tras el fracaso del golpe militar de Kornilov era muy confusa. El Gobierno Provisional estaba desbordado. Parte de sus funciones las compartía ( o  eran usurpadas ) por el soviet de Petrogrado, y su carácter necesariamente transitorio estaba agudizado por la cercanía de las elecciones para la futura Asamblea Constituyente. La divergencia entre los partidos era manifiesta. Los social-revolucionarios controlaban la mayoría de los soviets urbanos y sobre todo rurales, pero su falta de cohesión interna se manifestaba en posturas caprichosas; los cadetes conservaban su apoyo en diversos grupos urbanos y rurales partidarios del régimen de marzo pero ansiosos de "orden". Los mencheviques perdía su anterior  influencia en los soviets pero la mantenían a nivel regional en algunas zonas del pais, como Georgia. Los bolcheviques habían conseguido en septiembre una alentadora victoria electoral en el soviet de Moscú, y progresos considerables en el de la capital,  pero seguían siendo una clara minoría si bien con tendencia al alza.

 En muchas zonas de Rusia proliferaban desde septiembre las algaradas, motines y crímenes, especialmente en las provincias de Minsk, Mogilev, Vitebsk, la Rusia central y las comarcas del Volga. El ejército empezó ahora a descomponerse. Con su autoridad minada por las normas del Gobierno Provisional y el fracaso de Kornilov, muchos oficiales se refugiaron en una pasividad calculada para demostrar su hostilidad al gabinete Kerensky y para protegerse de las sospechas de los comités de soldados sobre su simpatía contrarrevolucionaria. Mientras, aprovechando ese vacío de poder, cientos de miles de soldados desertaban. El desabastecimiento de productos básicos a las ciudades emperoraba.

El triunfal  desembarco alemán en  las islas de Dago y Ösel a mediados de octubre encendió las alarmas sobre un posible asalto naval sobre Petrogrado. Kerensky y sus asesores barajaron la posibilidad de trasladar el gobierno a Moscú, pero  se descartó la idea ante los iracundos reproches del soviet de la ciudad del Neva, que les acusó de querer entregarla sin lucha a los alemanes.  Para hacer frente a la situación  a propuesta de los mencheviques se formó el 20 de octubre un Comite Militar Revolucionario emanado del soviet.

Era la oportunidad dorada para Lenin, que había retornado calladamente a Petrogrado a mediados de mes e intentaba convencer por todos los medios al Cómite Central de su partido para asestar un golpe de mano que depusiera al Gobierno Provisional  sustituyéndolo por una junta bolchevique. Esta postura produjo un áspero debate interno, puesto que Zinoniev, Kamenev y otros líderes bolcheviques creían que no contaban con suficiente apoyo popular y se arriesgaban a dar un pretexto a Kerensky para aplastarlos. Preferían  una vía legalista, intentando ganar todo el respaldo electoral posible en la próxima Asamblea Constituyente. Lenin en cambio consideraba quimérica esa esperanza, y confiaba en instaurar una dictadura en interes último ( supuestamente ) de las masas por la actuación expeditiva del partido bolchevique. Trostki se alineó con él y sugirió aprovechar la reunión del II Congreso de los Soviets que tendría lugar a primeros de noviembre porque daría al golpe un aire mas  genéricamente "obrerista" y no de partido concreto. Lenin superó las últimas resistencias internas amenazando con dimitir y puentear a la dirección oficial dirigiendose personalmente a las bases bolcheviques.

Lenin y sus seguidores pensaban  manipular el recién creado Comite Militar Revolucionario ( presidido por Trostki, precisamente ) y a las tropas de la guarnición urbana haciendoles ver que debían oponerse a la contrarrevolución, y para ello utilizaron el rumor de que la guarnición iba a ser retirada de la ciudad con la excusa de enviarla al frente. Por supuesto, el plan conspirativo no pasó desapercibido. Los social-revolucionarios y mencheviques intentaron mediar a traves de conversaciones para evitar este acto de fuerza. Kerensky, también sobreaviso, mas bien pensaba que la acción ilegal de sus enemigos políticos le permitiría reprimirlos fácil y definitivamente.

Los primeros pasos del golpe empezarón la noche del 3 al 4 de noviembre, cuando el Comite Militar Revolucionario, usando la legitimidad del soviet local,  impuso su criterio sobre las tropas de la guarnición ( alrededor de 150.000 hombres ), y el compromiso de que estas solo acatarian sus ordenes directas, ignorando las de sus teoricos mandos superiores. Tal vez la perdición de Kerensky fue su lenta respuesta, nacida de la autocomplacencia. Solo el 6 de noviembre dispusó movimientos de tropas hacia los puntos claves de la ciudad y proclamó el estado de sitio. Los golpistas le llevaban ampliamente la delantera.

Aquella misma noche del 6 al 7 de noviembre las tropas seducidas por los bolcheviques se pusieron en marcha ocupando edificios gubernamentales clave, arsenales  y las oficinas de telégrafos y estaciones ferroviarias. Patrullas armadas con presencia de la milicia obrerista Guardia Roja ( adicta a Lenin ) cortaron los accesos a los puentes  que conducían al palacio de Invierno, sede del Gobierno Provisional. Los líderes bolcheviques  reunidos en el antiguo instituto para señoritas Smolny que servía de sede improvisada al soviet de Petrogrado coordinaban las actuaciones. El principal responsable de las mismas era Vladimir Antonov-Ovseenko ( ajedrecista y militar ), bajo las indicaciones de Trotski.

Después de que  el palacio de Invierno  fuera estrechamente cercado desde las 21.00 horas del día 7 de noviembre y del lanzamiento de  amagos de asalto, incluida una demostración artillera de fogueo del crucero Aurora, fondeado en el Neva, Kerensky escapó en coche por una entrada lateral, con la esperanza ( infundada ) de reunir más tropas adictas. Desalentados por esa noticia las pocas fuerzas leales: el batallón de mujeres, una agrupación de ciclistas y un pelotón de  inválidos de guerra que protegían el palacio evacuaron la posición, en la cual los golpistas entraron por ventanas y puertas menores capturando pacificamente a los ministros, puesto que estos ordenaron al puñado de alumnos de escuelas militares que permanecian en sus puestos que no ofrecieran resistencia. Eran las primeras horas de  la mañana del día 8 de noviembre.

FOTO. UNA DE LAS SALAS SAQUEADAS DEL PALACIO DE INVIERNO TRAS LA IRRUPCIÓN BOLCHEVIQUE EL 7 DE NOVIEMBRE

 La respuesta de la población fue indiferente, casi considerandola otra crisis de gobierno. Más hostilidad mostraron los delegados  mencheviques y muchos social-revolucionarios que acudían al II Congreso de los Soviets que precisamente iniciaba sus sesiones ese día. Tras leer una tajante declaración de condena a los hechos acaecidos hacia solo unas horas abandonaron la sala, un gesto de inhibición que resultó contraproducente porque  los delegados bolcheviques presentes capitaneados por Trotski quedaron con las manos libres en el Congreso, bloqueando varias iniciativas que solicitaban un gobierno de concentración de varias fuerzas socialistas y dando en cambio  luz verde al nuevo poder.

 FOTO. LOS DOS PRINCIPALES INDUCTORES Y BENEFICIARIOS  DEL DERRIBO DEL GOBIERNO PROVISIONAL, LENIN Y TROSTKI ( AL FONDO DE LA ESCALINATA )

Así  el 8 de noviembre fue presentado el nuevo gobierno del  llamado Consejo de los Comisarios del Pueblo,  presidido por Lenin y con  Trotski en la cartera de Asuntos Exteriores, que promulgó de inmediato los decretos sobre la tierra y la paz, sus dos principales bazas políticas.

Documento de apoyo:  EL DECRETO DE LA PAZ EMITIDO POR CONSEJO DE COMISARIOS DEL PUEBLO EL 8 DE NOVIEMBRE DE 1917

Entretanto Kerensky se había refugiado en Pskov, cuartel del frente Norte, donde recabó el auxilio del general Krasnov, jefe del III cuerpo de caballería. Pero este solo pudo reunir un millar de cosacos y unos pocos soldados de infantería, aunque llegó hasta el suburbio capitolino de Tsarkoe Selo el 11 de noviembre. Pero las esperadas tropas de refuerzo del frente Norte no acudieron, puesto que se declararon neutrales, y elementos de la Guardia Roja reforzados con miles de  marineros de Kronstadt  tomaron posiciones en los altos de Pulkovo bloqueando la carretera entre Petrogrado y la pedanía . Krasnov, sin artillería, se detuvo. La confraternización hizo sus efectos y la columna de cosacos cerró el trato de licenciarse y marchar a sus hogares en la cuenca del Don. Otras unidades pro-Kerensky más lejanas fueron bloqueadas por los sindicatos ferroviarios, incluyendo una división que había librado en Vinnitsa ( Ucrania ) un duro choque contra partidarios de los bolcheviques. Ante este estrepitoso fracaso y su aislamiento, Kerensky entendió que la única salida que le restaba era la huída y el exilio.

En Petrogrado, las noticias de la proximidad de Krasnov resucitaron las esperanzas de algunos de los alumnos de las Academias Militares que se oponían a la hegemonía bolchevique. Crearon un Comité de Seguridad Pública e intentaron recuperar el control de la ciudad. La misma mañana del 11 tomaron varios edificios, destacando el Hotel Astoria. Pero al atardecer fueron reprimidos a tiros por la Guardia Roja, que asesinó bestialmente a muchos de los cadetes apresados, un funesto presagio de lo que ocurriría en el país en los meses siguientes.

En otras partes del país, el traspaso de poder fue asumido con poca contestación inicial. La Guardia Roja de Moscú ocupó el Kremlin librando librando una serie de escaramuzas callejeras entre el  11 y el 15 de noviembre contra varios grupos opositores

22.12.13

OPERACIÓN ALBIÓN: CAPTURA DE LAS ISLAS BÁLTICAS

En la operación "Albión", tal como la bautizaron los comandantes germanos, se produjo el último gran enfrentamiento ruso-alemán por la posesión de las islas de Dagö ( Hiiumaa ), Ösel ( Saaremaa ) y Moon ( Muhu ).  Suponía la conclusión lógica a la toma de Riga cuatro semanas antes, puesto que el archipiélago cerraba el golfo del mismo nombre y daba proyección estratégica hacia el destacado puerto de Reval ( Tallinn) en la embocadura del golfo de Finlandia . Un convoy de asalto de 19 vapores zarpó desde Alemania a partir del 23 de septiembre y se reunió el 10 de octubre en  Libau. Debían transportabar a 25.000 soldados pertenecientes principalmente a la 42º división de Von Estorff , 54 cañones, 150 ametralladoras y 8.500 caballos. Estaba  escoltado por 10 acorazados modernos de la Hochsee Flotte adscritos a la III y IV escuadras, el crucero de batalla "Moltke", un portahidroaviones, docenas de destructores y dragaminas, y dos grupos de cruceros ligeros: el II del contralmirante Reuter y el VI del contralmirante Hopman.  El  11 de octubre todos ellos enfilaron en dos columnas al día siguiente hacia las ínsulas del golfo de Riga, en la mayor exhibición de fuerza naval vista hasta entonces en el Báltico.

 En la madrugada del día 12 de octubre los alemanes dirigidos por el vicealmirante Schmidt  desembarcaron en la bahía de Tagga ( isla de Ösel ) y comenzaron a silenciar las baterías de costa enemigas, al tiempo que las tropas en bicicleta de la 2º brigada se apoderaban de los aerodromos, estaciones de radio y reducían a la guarnición.  Entre las diversas misiones de la jornada, los acorazados "Kaiser", "Prinzregent Luitpold" y "Kaiserin" dispararon sobre las baterías de costa de cabo Hundsort. Por su parte el "Koning Albert" y el "Friederich der Grosse" se ocupaban de machacar las defensas de la penísula de Sworbe y el "Koning", el "Grosser Kurfust", que había chocado con una mina, y el "Markgraff" las de cabo Ninnast. El poderoso "Bayern" ( con piezas de 380 mm ) también  chocó con una mina en el estrecho de Soelo a las 5,07, pero pudo mantenerse en formación y contribuir con su fuego pesado tirando sobre Toffri. El "Grosser Kurfust" se retiró ese mismo día rumbo a Kiel para reparar.

 El día 14  de octubre el "Kaiser" hundió al destructor ruso "Grom" durante una escaramuza, mientras que entre ese día y el 16 de octubre el "Kaiserin", el "Koning Albert" y el "Friederich der Grosse" participaban en nuevos bombardeos de apoyo sobre Zerel, y el "Kaiser" sobre cabo Toffri

 MAPA. LAS ISLAS BÁLTICAS EN 1917

El 17 de octubre pudieron por fin penetrar dentro del golfo de Riga, y el "Koning" y el "Kronprinz"  al mando del vicealmirante Behncke libraron un combate contra una agrupación rusa en la que destacaban los viejos predreadnought  ( pero bien artillados ) “Slava” y "Graschdanin" ( antes de la revolución de marzo,“Cesarevich” ) del almirante Bakhirev, después de cruzar los estrechos de Moon.  Desde las 8.12 de la mañana se sucedió el intercambio de fuego, y Behnecke pudo acortar decisivamente  distancias gracias al trabajo de sus dragaminas, que a las 10.00 horas habían conseguido abrir un pasillo seguro entre los campos minados. Alcanzado por siete impactos directos, finalmente el “Slava” quedó embarrancado debido a sus averías y fue destruido por los propios rusos. El resto de la fuerza rusa se retiró sin más percances abandonando a su suerte Dagö y Moon que cayeron el 18 y 20 de octubre respectivamente. Allí fue hundido el sumergible británico C-32 con cargas de profundidad. 

La toma de la pequeña isla de Schildau ( Kesselaid ) en el estrecho de Moon completó la posesión del archipielago, al tiempo que despertaba  profundo temor en la capital rusa a ser el siguiente objetivo de un desembarco enemigo en el golfo de Finlandia. De hecho el Markgraff continuó sus operaciones hasta el día 25, atacando la isla de Kynö. No obstante, los buques alemanes se reagruparon en la bahía de Tagga o a Arensburg y retornaron a sus bases entre el 29 de octubre y el 2 de noviembre, después de haber concluido la más exitosa operación anfibia de toda la guerra .



 
FOTO. EL DESTROZADO ACORAZADO PREDREADNOUGHT "SLAVA", EMBARRANCADO DESPUÉS DEL COMBATE CONTRA LOS NAVÍOS ALEMANES