5.1.15

SEGUNDA CARTA DE LUDENDORFF : "OPERACIÓN GEORGETTE" ( BATALLA DEL LYS )



Encallada  la ofensiva Michael, la siguiente baza de Ludendorff era la “operación George”, que contemplaba un avance de 75 km sobre el frente británico en  dirección norte partiendo desde La Bassee. Sus objetivos eran envolver el saliente de Ypres apoderándose del monte Kemmel y el monte de los Gatos, fluir sobre el nudo ferroviario y de caminos de Hazebrouck, y a continuación girar hacia el norte barriendo hasta el mar a ingleses y belgas. 

Hubo poca sorpresa; desde el principio el reconocimiento aéreo británico detectó el trasiego de unidades enemigas. De estas, muchas ya no eran  espléndidas divisiones de asalto como las empleadas en marzo, sino divisiones estáticas de  combatividad restringida. Los primeros síntomas del desgaste pendían sobre los voluntariosos proyectos de Ludendorff.  De hecho, su estado mayor tuvo que recortar el frente de ataque inicial para centrarlo  entre Armentieres y La Basse.  Así “George” pasó a ser jocosamente “Georgette”.

En cambio, el terreno había secado apropiadamente durante una primavera de bajas precipitaciones, y las fuerzas inglesas habían sido disminuidas para cubrir Amiens en las jornadas anteriores, lo cual era favorable para  el devenir de “Georgette”. 

Los ejércitos comprometidos serían el VI de Von Quast y el IV de Von Arnim, enfrentados al 1º ejército de Henry Horne y 2º de Herbert Plumer.

Von Quast hizo el primer movimiento en la madrugada del 9 de abril, con un bombardeo concentrado y corto  ( al gusto de Bruchmüller ) sobre el 1º ejército.  A las pocas horas el torbellino de las sturmtruppen arrolló todo lo que tenía delante, especialmente a la desafortunada 2º división portuguesa del CEP, la pequeña contribución del gobierno de Lisboa al esfuerzo de los Aliados desde su entrada en el conflicto en 1916.



Como era habitual en las recientes ofensivas, los progresos iniciales fueron excelentes. Al atardecer del día 10 de abril los atacantes habían cruzado el bajo Lys, al tiempo que los hombres de Von Arnim capturaban más al norte Ploegsteert y los cráteres de las  minas en Messines. Armentieres sucumbió a la mañana siguiente. El 12 de abril el VI ejército alemán se plantó a 8 km del emplame ferroviario de Hazebrouck. Los  problemas más reseñables estaban  causados la obstinada resistencia de los ingleses en el flanco sur, en torno a Givenchy, y la dificultad recurrente   de acarrear municiones suficientes para saciar a las tropas de primera línea a través de unas carreteras dañadas y del suelo aún blando.



En su cuartel general en Montreuil, Haig, alarmado por los acontecimientos discutió asperamente con Foch solicitando que se liberase la reserva de 4 divisiones que permanecia a la expectiva  en Amiens. No tuvo éxito y su gestión y no le quedó otra que  emitir una altisonante proclama el día 12 para endurecer la resistencia de sus soldados, que por otra parte se mantenía aún muy firme:  ¡ No hay otro camino para nosotros que no sea batirse hasta el límite ! Cada posición debe ser conservada hasta el último hombre. No debe haber retirada. Teniendo nuestras  espalda contra la pared, y creyendo en la justicia de nuestra causa, cada uno de nosotros debe luchar hasta el fin. La seguridad de nuestros hogares y la libertad de la humanidad parece depender de la conducta de cada uno de nosotros en este crítico instante

 A pesar de las bajas  la resistencia británica era tenaz  y apoyada por crecientes misiones aéreas y la llegada de unidades australianas de refresco, estabilizó las líneas en las afueras de Hazebrouck. Los refuerzos franceses fueron por fin desplegados a partir del día 17, de modo que Foch garantizó la imprescindible posesión de la localidad.





Plumer replegó voluntariamente sus posiciones evacuando el territorio tan sangrientamente ganado durante la III batalla de Ypres el otoño anterior, para acortar su frente y liberar reservas. Al mismo tiempo, Von Arnim, sobrecogido por las cuantiosas pérdidas de su ejército había decidido trasladar su empuje principal al lado norte del saliente de Ypres. La astuta decisión de Plumer hizo que el golpe alemán diera en el vacío y no tuviera mayores consecuencias.



 Hacia el 19 de abril la campaña entró en compás de espera. El avance de Von Quast era apreciable, unos 25 km de profundidad, pero no controlaba ningún punto clave y sus hombres permanecían en terreno expuesto sin fortificar.



MAPA. DETALLE DE LA ZONA DE ACCIÓN DE GEORGETTE, A ORILLAS DEL RÍO LYS


Ludendorff intentó superar el incipiente estancamiento reactivando el área de los combates de marzo y acercarse a Amiens, estrenando los nuevos tanques A7V de fabricación propia, en Villers-Bretonneux. El 24 de abril los alemanes entraron en el pueblo, pero fueron desalojados en la noche del 24 al 25 en una inédita acción en la que se enfrentaron directamente los blindados de ambos contendientes.




El 25 de abril al sur de Ypres el IV ejército alemán obtuvo un éxito llamativo arrebantando monte Kemmel a los franceses que habían acudido a apoyar a sus alidos. Esta pequeña colina que dominaba las planicies del oeste de Flandes había sido convertida en un símbolo por los medios de comunicación ingleses y su pérdida causo estupor en la opinión pública. Sin embargo la trascendencia práctica del suceso era reducida, y lo cierto es que las tropas de Von Arnim no estaban en condiciones de proseguir más allá de ese punto.



El día 29 de abril cesaron los  enfrentamientos a gran escala. Tampoco en esta ocasión  el alto mando alemán había conseguido reventar el frente de los Aliados,  pero podía presumir de su efectividad. Las bajas inglesas desde marzo sumaban 236.000 hombres, y las francesas de 75.000.  Al menos 5 divisiones británicas habían sido destrozadas, y otras 10 gravemente afectadas.  Si semejante ritmo de pérdidas se prolongaba, sería imposible evitar el derrumbe de los ejércitos de Francia y Gran Bretaña. Lo mejor para Ludendorff era que había recuperado la iniciativa táctica, afianzando de paso ganancias territoriales reducidas pero sin precedentes en el frente Occidental. Era cierto, por otro lado, que las bajas propias rondaban los 300.000 hombres, y lo más preocupante, que la afluencia de tropas americanas a Francia ascendía  ya a 125.000  mensuales, lo que propiciaba la restauración de las reservas aliadas. 

El jefe de operaciones, Wetzell, sugirió un cambio de dirección. Si los franceses habían debilitado su tramo de frente para contribuir a frenar a ' Georgette' , la nueva doctrina alemana de ataques escalonados indicaba que debían ser el blanco natural del siguiente ' martillazo'.