9.11.14

LA PUGNA EN AFRICA ORIENTAL 1917-1918

Las fuerzas británicas experimentaron una evidente expasión y africanización desde principios de 1917. Los Reales Fusileros Africanos pasaron de 13 batallones en enero a 20 batallones un mes más tarde, encuadrando unos 30.000 hombres. Al mismo tiempo, aumento la blanquización de los suboficiales, porque se pensaba que una mayor proporción de jefes blancos aumentaba la efectividad de las tropas nativas, buscando una relación de 1 blanco por cada 10 negros. Los problemas logísticos siguieron siendo un incordio para ambos bandos en 1917. En los campamentos británicos de Rufiji las raciones descendieron a la mitad. En buena medida, el abastecimiento también dependía de la proporción correcta de soldados respecto a porteadores, calculando una proporción de 1 a 4. Se llegó a movilizar hasta a 175.000 porteadores. A Lettow las cosa no le iban mejor respecto a los suministros. Hacia finales de enero solo le restaban 350 toneladas de cereales y las raciones fueron reducidas a un tercio. A pesar de ello su objetivo para 1917 era bastante ambicioso, retener el territorio al sur del Rufiji hasta que la cosecha madurase. Esta, en efecto, fue considerable pero las inundaciones hicieron dificil su reparto.

A. R. Hoskins habia sucedido a Smuts al mando de la campaña. Permaneció a la expectativa, al igual que Deventer, al norte del Rufiji. La iniciativa le correspondió a Northey, cuyas tropas habían sido menos afectadas por las enfermedades por operar en tierras altas. Dirigió a sus hombres sobre Iringa. Mientras, sus adversarios eran más activos. Wahle trataba de entorpecer las líneas de comunicaciones británicas con incursiones en Ruvuma. Los ingleses pidieron ayuda a los belgas ante la aproximación de los alemanes a Bismarckburg, a orillas del lago Tanganyka. A comienzos de abril el nuevo comandante belga, Huyghe acordó enviar a sus aliados 6.600 askaris, 600 europeos, y 18.000 porteadores, aunque pronto se comprobó que esas cifras no podrían alcanzarse. Era una ayuda muy oportuna, puesto que una partida de alemanes al mando de Naumann,  que había reemplazado a Wintgens, deambulaba hacia el norte, hacia el lago Victoria. A primeros de julio Naumann incluso planeó una incursión contra Kenya, aunque finalmente desistió de su expedición norteña y prefirió dar media vuelta e intentar reunirse con Lettow. Para  infiltrarse entre las posiciones enemigas subdividió su fuerza en 3 pequeñas columnas, efectuando de paso una incursión sobre Kahe el 29 de agosto. Había cumplido con creces su misión de distraer al enemigo, arrastrando a 6.000  valiososo hombres en su persecución,  aliviando así la presión sobre Lettow.

En Londres se fue extendiendo un sentimiento de fastidio ante la aparente pasividad de Hoskins y el consiguiente alargamiento de las operaciones. Hoskins se defendió señalando que Smuts había sido demasiado triunfalista en sus proclamas de victoria, puesto que las fuerzas alemanas seguían en pie. Le preocupaba la posibilidad de que Lettow atravesara el Ruvama y se internara en el el África Oriental Portuguesa, en Mozambique. decidió que la mejor estrategia era converger sobre Mahenge en el interior y copar al enemigo de una vez por todas contra la franja costera del sureste, impiéndole continuar con el juego de deslizamiento de columnas móviles.  Pero Hoskins no pudo materializar su plan, puesto que fue relevado del mando el 29 de mayo de 1917 y sustituido por Deventer, después de la presiones ejercidas por los sudafricanos sobre el jefe del estado mayor imperial, Robertson.

FOTO. EL GENERAL BOER  VAN DEVENTER ( SENTADO ), SUCESOR DE HOSKINS. JUNTO CON SMUTS, PARTIDARIO DE LA COLABORACIÓN CON EL IMPERIO BRITÁNICO.

Durante la segunda mitad de 1917, los combates se libraron esencialmente en torno a Kilwa y Lindi, con la preocupación constante de Lettow por mantener su ruta de escape al sur abierta.  Como Deventer sospechaba esa posibilidad se dirigió a Nahungu a finales de septiembre de 1917. Las escaramuzas se prodigaron aquellos días alrededor de las fuentes de agua potable. La existencia de matorral denso en la zona impedía un reconocimiento aéreo eficaz para señalar los movimientos alemanes, que a su vez padecían una creciente escasez de municiones, hasta el punto que tuvieron que recurrir a anticuados fusiles que usaban pólvora negra.

En octubre Deventer decidió marchar sobre Lindi. En cambio Lettow prefirió ignorarle y enfrentarse a Northey. Utilizando magistralmente sus líneas interiores para efectuar una sorpresiva concentración  presentó  abiertamente batalla en Mahiva, entre el 15 y el 19  de octubre. Allí los nigerianos de Northey, que sufrieron 2.700 bajas, fueron rotundamente derrotados. Las pérdidas alemanas fueron más leves, de  solo 600 hombres, pero el consumo de todas las balas de pólvora sin humo y el abandono de las  ametralladoras  comprometía futuras operaciones. Mientras tanto, en Mahenge, los belgas, que habían recurrido a 10.000 porteadores congoleños para mejorar su transporte, se enfrentaron  a una columna dirigida por Theodor Tafel. Este comandante prefirió evacuar la localidad,  tomada por los belgas el 9 de octubre, y marchó al sureste al encuentro de Lettow, infiltrándose entre las patrullas de  Northey y llegando a Newal el 15 de noviembre de 1917. Por desgracia para él, la gente de  Lettow ya había abandonado la zona.

En efecto, durante el verano un contingente alemán de 400 hombres dirigido  por Kraut había efectuado un reconocimiento en fuerza recorriendo el norte del Mozambique portugués. En una conferencia celebrada el 24 de octubre Schnee, Lettow y otros jefes discutieron que pasos debían dar. Schnee, desanimado por la pérdida de su gobernación, era partidario de capitular; en cambio el indómito general  subrayó que la propia supervivencia de las Schutztruppen representaba en si misma el verdadero poder del II Reich en Africa, y que debían invadir la vecina área portuguesa. Schnee cedió finalmente ante sus argumentos.

FOTO. SCHNEE ( IZQUIERDA ) Y LETTOW, EN UNA IMAGEN TOMADA DESPUÉS DE LA GUERRA

El núcleo de fuerzas  directamente mandandas por Schnee y Lettow ascendía entonces a 800 europeos y 5.500 askaris. Dejando atras a 1.500  mujeres y  heridos cruzaron el Ruvuma el 25 de noviembre abandonando la colonia e invadiendo el África Oriental Portuguesa. Este arriesgado movimiento fue posible por la tardía conjunción de las columnas británicas, que no se completó hasta el 11 de noviembre, demasiado tarde para atrapar a sus esquivos rivales. En cambio se apuntaron un premio menor con la capitulación de Tafel, al que Deventer acorraló al norte del Ruvuma el 28 de noviembre. los británicos  dieron por concluida la campaña de 1917, para reagruparse y esperar que pasasen las lluvias antes de perseguir a la gente de Lettow en el norte de Mozambique. Consecuentemente Deventer prescindió de los vapuleados nigerianos repatriándolos y se limitó a vigilar Nyasalandia y el sur de Tanganyka.

 Por su parte los portugueses estaban pasando una racha de problemas que les impedían actuar contra los incursores alemanes. Casi 10.000 hombres habían sido despachados por el gobierno de Lisboa a la colonia mozambiqueña a lo largo de 1917, pero su jefe, Tomas Sousa, nombrado en septiembre en reemplazo de Gil, no tenia experiencia en los asuntos africanos, y todavía peor, los nativos Makonde se habían sublevado en marzo de 1917 en las riberas del río Zambeze, donde sitiaron Tete. Buena parte de las energías de las tropas portuguesas se disiparon en sofocar la rebelión. No se recibió apenas apoyo británico, y las acosadas autoridades tuvieron que recurrir a medidas extremas, como dar carta blanca a 12.000 auxiliares de la tribu Ngoni para que saquearan los poblados de los Makonde, incluso esclavizando a mujeres y niños. A pesar de que los germanos podían haber fomentado movimientos similares entre las tribus septentrionales de los Lomue, Yao y Angoche, que los habían acogido hospitalariamente, se abstuvieron de hacerlo. En cuanto a la rebelión Makonde, tenía lugar en un escenario alejado cientos de kilómetros hacia el sur, y estaba en trance de ser sofocada cuando los alemanes entraron en Mozambique.

Lettow adoptó una estrategia más puramente guerrillera a partir de este momento renunciando a las ofensivas, puesto que la rápida concentración de fuerzas que había usado en el pasado era impracticable  en los senderos selváticos y las cortaduras abruptas de los valles de la región. Dividió sus exiguas fuerzas en tres columnas, reservándose el mando directo de una y entregando las otras a Wahle y Kohl.

7.9.14

PRIMERA CARTA DE LUDENDORFF: "OPERACIÓN MICHAEL"

La pareja Ludendorff-Hindenburg descargó  el 21 de marzo de 1918 su primer zarpazo en el Oeste. Recibió el  nombre clave de "Michael", y se desplegaría entre Croiselles y La Feré, aproximadamente el área del antiguo campo de batalla del Somme. La intención original era atacar a ambos lados de San Quintín, con la perspectiva de separar a los ingleses y franceses para combatirlos por separado, mediante ataques consecutivos.

Estarían involucrados en la empresa el  XVII ( norte ), II ( centro ) y XVIII ( sur ) ejércitos bajo el liderazgo de Below, Von der Marwitz, y Hutier, con unas 37 divisiones en el escalón delantero, que debían ser relevadas por las reservas en cuanto se iniciara la penetración. Como ya era característico en la evolución a nivel táctico del último año, el asalto fue precedido por un corto pero intenso bombardeo de 5 horas. Para ello se habían reunido 6.500 cañones en un frente de 80 kilómetros,  una nueva marca que superaba todo lo visto hasta entonces en la Guerra Mundial. Por descontado, la consecuencia fue una impresionante alfombra de hierro sobre las posiciones inglesas, transformada al final en una barrera rodante de fuego. Unos 730 aviones debían proporcionar una sombrilla aérea eficaz. Sobre el cielo, entre otras unidades destacaba la presencia del  siempre mortífero Jagdgeschwader I del Barón Rojo, que además vió ampliado su mando al Jagdgruppen 2.

Frente a ellos se oponían principalmente  el  3º ejército británico de Byng y el 5º de Gough.

A partir de las 9:35 entraron en acción los 3.500 morteros de proximidad reunidos para el apoyo inmediato, mientras los ingenieros plantaban por doquier cargas para quebrar las masas de alambre de espino. Era el momento de que las Sturmtruppen tomasen la delantera, al tiempo que el fuego de artillería disminuía y pasaba a ser de apoyo.

FOTO. STURMTRUPPEN PORTANDO SUS AMETRALLADORAS

Los primeros informes trasmitidos por Hutier y Von der Marwitz al cuartel  general avanzado en Avesnes eran muy favorables. Habían irrumpido hasta la segunda línea enemiga con bajas asumibles. Habían capturado a 21.000 ingleses en apenas 24 horas. En cambio la progresión de Below, más al norte, era lenta y con pérdidas significativas.

Ernst Junger, oficial de las Sturmtruppen, recordaba así la experiencia del día 22 de marzo en Vraucourt, cerca de Bapaume.

“Corrí  pues de un soldado a otro y aposté tiradores en los traveses. Las balas de los adversarios silbaban ahora sobre nuestras cabezas y hacían saltar la tierra del  talud de la trinchera. Uno del 76º con la fisonomía de un auténtico cargador de Hamburgo disparaba, si cubrirse la cabeza, una bala tras otra, hasta que hubo un gran estampido y se derrumbó cubierto de sangre con un tiro en la cabeza apoyada en el talud. Su ronco estertor resonaba a intervalos cada vez más largos, hasta que cesó del todo. Durante las últimas convulsiones expulsó orina. Yo estaba agachado junto a él y tomaba nota objetivamente de los hechos. (…) Lanzando un hurra que hubo de resonarles en los oídos a los Tommys fugitivos como una voz del juicio final, alcanzamos la carretera y disparamos contra el enemigo en fuga todo lo que las escopetas podían disparar. Una larga y densa alambrada los obligó a pasar cerca de nosotros, que estábamos de pie, con estruendosos hurras y fuego aniquilador, en la cuneta de la carretera. También habíamos montado al momento crepitantes ametralladoras. Yo estaba soltando maldiciones, ocupado con un encasquillamiento, cuando alguien me tocó el hombro.”


Ese día  Hutier siguió encabezando el avance, fragmentando de tal modo al 5º ejércitp británico que  Gough ordenó una retirada general hacia el Somme. Un contrataque con 25 tanques falló con la destrucción de 16 de ellos. En la mañana del 23 cayó Peronne, para enorme consternación de Haig. La retirada de Gough dejaba expuesto el flanco derecho del 3º ejército de Byng, muy presionado además por  las acometidas de Von der Marwitz. Una consecuencia simbólica de las nuevas adquisiciones alemanas fue el emplazamiento de cañones de largo alcance capaces de golpear París, que recibió ese mismo día 20 proyectiles que produjeron docenas de víctimas.

La consecuencia inevitable fue la retirada de Byng para no perder la conexión con el 5º ejército. Al cerrarse la jornada los alemanes acumulaban   hasta 20 kilómetros de progresión dentro del área inglesa; en cambio en el sector asignado al XVII ejército era de solo 6 kilómetros , y en  algunos puntos bastante menos. Era especialmente decepcionante el fracaso ante Arrás. De hecho Ludendorff priorizó los refuerzos a Below con la esperanza infundada de capturar la localidad, cediéndole 3 divisiones, unidades que tal vez habrían sido decisivas en manos de Hutier y Von der Marwitz. Asimismo  pidió al VI ejército de Von Quast que asistiera al vecino XVII ejército para aunar esfuerzos hacia Arrás. Las fuerzas aereas alemanas se apresuraron a ocupar los aeródromos evacuados por el enemigo. El día 26 de marzo Von Richthofen trasladó su centro de actuación a Lechelle, recien abandonada por el RFC británico.

La progresión de Von der Marwitz por el centro continuaba a buen ritmo, aunque Hutier se desviaba hacia el sur, a Noyon, en un indeseable movimiento divergente que daba un ligero respiro al acosado 5º ejército británico. Durante el consejo celebrado esa noche en Avesnes  Ludendorff expuso sus apreciaciones: " El objetivo es ahora separar a los franceses e ingleses mediante un rápido avance a ambos lados del Somme. El XVII y VI ejércitos, y más tarde el IV conducirán el ataque contra los británicos al norte del Somme, a fin de empujarlos al mar. Mantendrán el ataque en nuevos puntos en orden a barrer el frente británico"

FOTO COLUMNA ALEMANA DE SUMINISTROS A FINALES DE MARZO

El  día 24 las vanguardias alemanas atravesaron el Somme y el 25 de marzo estaban en Bapaume y Noyon. La amplitud del avance no tenía precedentes en el frente Occidental desde 1914. La tensión en Londres era enorme. Lloyd George recurrió a su embajador en Washington, Lord Reading, para suplicar al presidente Wilson que se acelerase el traslado de tropas americanas a Francia y que ordenara directamente a Pershing   que fueran integradas en brigadas mixtas con tropas británicas y francesas,  interviniendo lo antes posible; " No cabe duda de que la situación es crítica y que, si Estados Unidos se retrasa ahora, puede que llegue demasiado tarde" instruyó Lloyd  George al embajador. También  cargó las tintas sobre la supuesta incompetencia de Gough, que fue convertido en chivo expiatorio y destituido el 28 de marzo. En el gabinete de la guerra, el general Rawlinson intuía el alcance de la maniobra alemana si se perdía Amiens " resulta bastante claro que los boches pretenden llegar a Amiens y, si lo hacen, cortarán las comunicaciones entre el ejército británico y los puertos de Ruan y El Havre, además de separarnos del ejército francés". Pero, a pesar de la evidente y dura derrota sufrida, Rawlinson todavía confiaba en la capacidad de reacción de sus hombres y el cansancio del adversario " tendremos algunos combates reñidísimos, pero, aunque estemos en un aprieto, sé que daremos lo mejor de nosotros mismos. Las reservas de los boches no son ilimitadas"

Documento de apoyo. Captura de suministros aliados durante Michael, según Ernst Junger

En el otro bando, Guillermo II  estaba lo suficientemente eufórico como para condecorar a Hindenburg y Ludendorff con la Cruz de Hierro con distintivo amarillo y la Gran Cruz de la cruz de hierro. El premiado Hindenburg fue más parco en su entusiasmo: " ¿ Cual es el sentido de estas condecoraciones? Una buena y venturosa paz es lo que yo prefiriría"

Las tropas de Hutier desalojaron  el 27 de marzo a los franceses de Montdidier y amenazaron Amiens. La emergencia había obligado al fin a escoger  un Comandante en Jefe de todas las fuerzas aliadas del Oeste El escogido  en la conferencia de Doullens  fue el mariscal Foch,  inflexible en su decisión resistir. A una propuesta de Petain, que sugirió la conveniencia de una retirada, Foch respondió: " Debemos combatir frente a Amiens. Debemos quedarnos donde estamos ahora. Como no hemos podido contener a los alemanes en el Somme ¡ no debemos retirarnos ni un solo centímetro! " Por otro lado un angustiado Ludendorff comprobaba que la resistencia  británica en Arras seguía entorpeciendo sus intenciones de ampliar la ruptura hacia el norte. Seguía aferrándose a su planteamiento primitivo de que el ataque en el sur del Somme ( precisamente el que estaba teniendo éxito ) era subsidiario, y cuando quedó claro que las tropas en el saliente de Montdidier y el bosque de Moreuil necesitaban más refuerzos, optó  por seguir insistiendo en la lucha en torno Arras y desvió  las reservas para impulsar la operación "Mars" ( Marte ), en un intento supremo por entrar en esa  ciudad. Tampoco alcanzó su objetivo.

Al mismo tiempo los Aliados restañaban la brecha abierta entre los ejércitos ingleses y franceses en el saliente de Montdidier: el 30 de marzo las fuerzas del imperio británico reconquistaron la mayor parte del bosque de Moreuil y el 1 de abril el bosque del Fusil, un poco más al norte y que cubría el principal acceso a Amiens. Conscientes de la importancia de estas posiciones el 4 de abril los alemanes atacaron fieramente en Villers-Bretonneux, aldea junto a ambos bosques, pero en aquella jornada intervinieron en ayuda de los británicos hasta 5 divisiones francesas en la línea de Castel a Cantigny.

El día 5 de abril Ludendorff decidió suspender el avance en el Somme, considerando que no se podía sacar nada más en limpio de la maniobra. Reconocía  que a pesar de las considerables ganancias territoriales  las reservas enemigas habían conseguido taponar la brecha. Y la experiencias de los años anteriores demostraban que seguir insistiendo ene estos casos solo conducía a una desoladora batalla de desgaste que Alemania ya no se podía permitir. En ese aspecto Ludendorff se mostró mucho más perspicaz que sus colegas de ambos bandos en los años precedentes, cuando   estos se habían enfrentado a semejante dilema. Ahora que había arrastrado las reservas enemigas al Somme le convenía desviar el golpe hacia otro lugar.

Sus ojos se posaron de nuevo en Flandes, donde  iba a jugar la siguiente mano de esta partida decisiva. 

11.8.14

SINGLADURA DESESPERADA DE LOS SUBMARINOS ALEMANES. INCURSIONES NAVALES EN TORNO A LA COSTA BELGA



 A pesar de su fracaso en cortar las líneas marítimas de los Aliados en la campaña de 1917, las tripulaciones de los submarinos del II Reich se mostraban decididas a seguir contribuyendo en la medida de sus posibilidades al esfuerzo bélico en 1918. El número de sumergibles disponibles a principios de año era de 132, una leve disminución respecto a los 140 unidades existentes en otoño de 1917, debido a las bajas crecientes que superaban el ritmo de nuevas incorporaciones.

La cantidad de tonelaje cobrado en enero de 1918 decayó hasta las 295.000 toneladas con 160 hundimientos. La contrapartida fue la pérdida de la siguiente serie de submarinos: el U-95 de Athalwin Prinz en el canal de la Mancha , el UB-69 de Alfred Klatt cerca de Bizerta, el UB-66 de Fritz Wernicke en el Egeo, el UB-22 de Karl Wacker en un campo de minas cerca de Helgoland, el U-93 de Helmut Gerlach en el canal de la Mancha, el U-109 de Oscar Rey en el estrecho de Calais, el U-84 de Walter Röhr en el canal de San Jorge a manos de  un cazasubmarinos, el UB-35 de Karl Stöter destruido por las cargas de profundidad de un destructor en el estrecho de Calais, y el UB-63 de Rudolf Gebeschus desaparecido en área desconocida mientras  transitaba hacia Irlanda.


FOTO. HELMUT GERLACH, COMANDANTE DEL U-93, DESAPARECIDO EN ENERO DE 1918 CON TODA SU TRIPULACIÓN EN EL CANAL DE LA MANCHA.


En febrero y marzo hubo una ligera recuperación en la estadística de hundimientos, con 335.000 toneladas en 138 barcos, y 368.746 toneladas en 190 mercantes, respectivamente. Hubo algunos hundimientos espectaculares como el del transatlántico reconvertido en crucero auxiliar "Calgarian", de 18.500 toneladas en el canal del Norte a manos del vetusto U-19 del experto comandante Spiess, pero estos  triunfos eran cada vez más aislados. Y las pérdidas propias de los peces de acero se acumulaban. En febrero fueron moderadas, con el UC-50 del capitán Rudi Seuffer, el UB-38 de Gunther Bachmann, el U-89 de Wilhelm Bauck. pero en marzo la cifra subió a 5 bajas: el UB-58 de Werner Lowe, el UB-17 de Alfred Bransheid, el UB-54 de Erich Hetch, el U-110 de Karl Kroll y el U-61 de Viktor Dieckemann. El UC-48 de Helmuth Lorenz  fue seriamente averiado en la costa normanda por un destructor británico y un yate armado norteamericano ( muestra de la decisiva cooperación de EE.UU en la lucha antisubmarina ) y tuvo que buscar refugio en el puerto español de El Ferrol, donde fue internada su tripulación.

La flota de superficie alemana estaba cada vez más subordinada a la necesidad de respaldar el esfuerzo del arma submarina. La llegada de acorazados norteamericanos a Scapa Flow hacía casi  imposible las salidas de la Hochseeflotte y aparte de la defensa pasiva del litoral propio, su única utilidad restante eran las misiones de apoyo. Una de las medidas emprendidas por los Aliados contra la amenaza submarina era el plan para cerrar en lo posible la salida de las bases alemanas con una enorme campaña de minado en el Mar del Norte y con un reforzamiento de  la efectividad de las patrulleros, minas y redes de  la denominada  "Dover Patrol", que custodiaba el paso de Calais, la ruta más directa al canal de la Mancha y el Atlántico.

Puesto que este barraje aumentaba considerablemente su eficacia de semana en semana, cortando virtualmente el estrecho de Calais al paso de  los submarinos y obligándolos a una larga ruta rodeando las islas Británicas para llegar a sus zonas asignadas, tomó cuerpo la idea de que buques alemanes descargaran un golpe contra dicha barrera. En la noche del 14 al 15 de febrero de 1918 una fuerza de 7 destructores modernos al mando del capitán de corbeta Heinecke y del capitán Kolbe partió hacia el banco de Sandettie y a las 1.00 cayó  por sorpresa sobre los barcos de vigilancia, hundiendo 7 "parejas" y un "bou", y averiando a otros seis patrulleros. Los destructores británicos y franceses de las cercanías tardaron en reaccionar o lo hicieron confusamente, temiendo abrir "fuego amigo" sobre navíos propios. A pesar del éxito relativo de la incursión, la barrera siguió operando y cumpliendo su labor de bloquear el tránsito a los submarinos.

Una operación parecida, aunque dirigida contra los puertos de Dunkerque  y Nieuport, fue emprendida por 15 destructores y torpederos alemanes  adscritos a la flotilla de Flandes en la noche del 20 al 21 de marzo. Fueron descubiertos por destructores y monitores Aliados, y en una serie de confusos encuentros nocturnos fueron hundidos los torpederos germanos A19 y A7, y  un destructor inglés  dañado seriamente por "fuego amigo".

Tampoco los Aliados permanecieron ajenos a la estrategia de golpes de mano en el vital sector al suroeste del Mar del Norte.  El Contralmirante Roger Keyes, un personaje con buenas conexiones políticas y un estilo exhuberante estaba al frente de la Dover Patrol desde el 28 de diciembre de 1917. Fiel a su estilo espectacular diseñó un esquema para neutralizar los puertos belgas en manos alemanas. Pretendía hundir cinco cruceros anticuados cargados de cemento en los canales de acceso a Brujas del Mar ( Zeebrugge ) y Ostende, para  impedir la salida de los submarinos que los usaban como base. Aparte de los cruceros destinados al "sacrificio" ( "Iphigenia"," Intrepid", "Thetis", "Brilliant", "Sirius" )  fueron reunidas multitud de lanchas torpederas y antisubmarinas, además del apoyo del grueso de la Dover Patrol, con el propio Keyes embarcado en un destructor. La flota partió a las 18.00 horas del 22 de abril, posicionandose a 25  kilómetros de Brujas del Mar, el blanco principal a las 23.30 horas. A las 00.10 concluyó la maniobra de aproxiamción. El fuego empezó a las 00.20 horas del 23 de abril. El  veterano crucero "Vindictive", adaptado con pasarelas y armamento extra para la ocasión  se encargó  a las 1.00 horas de desembarcar un contingente de asalto formado por 600 voluntarios en el largo rompeolas curvo que resguardaba  el canal de acceso al puerto. En ese espigón estaban situadas una base de hidroaviones y baterías de costa con seis cañones de 100 y 150 mm. aparte de piezas menores. En los minutos siguientes estalló una formidable barahunda, enmarcada por los proyectiles iluminantes, los haces de los reflectores y por las nubes de las cortinas de humo. A las 1.26 horas el submarino británico C3 se empotró y explotó deliberadamente contra el viaducto metálico que unia el rompeolas a tierra firme, para impedir la llegada de refuerzos a la guarnición  del espigón, que ahora luchaban ferozmente contra los infantes de marina ingleses. Da una idea de la intensidad del choque que el capitán de navío Halahang, jefe del contingente desembarcado, muriese enseguida, al igual que el capitán Harrison, que le había sucedido al mando.

 Entretanto, a la 1.20 horas los cruceros navegaban  hacia la entrada para colocarse lateralmente y autohundirse en la mejor postura posible.  El "Thetis", enganchado en las redes antisubmarinas  y alcanzado por el fuego de las baterías alemanas del espigón, no pudo situarse y zozobró antes de llegar a su puesto. El "Intrepid" y el "Iphigenia" lograron entrar hasta el canal de acceso y atravesarse parcialmente antes de ser autohundidos, evacuandose a duras penas a los tripulantes mediante lanchas.  A las 2.00 horas el acribillado "Vindictive" recogió a los supervivientes de la batalla del muelle. El destructor " North Star" fue alcanzado y hundido en el proceso. La agrupación que paralelamente debía bloquear Ostende estuvo mucho menos fina, y hostigada por la artillería enemiga  se desvió de la apropiada ruta y acabó embarrancando sus dos cruceros a más de un kilómetro del objetivo. El 9 de mayo hubo otra intentona de bloquear Ostende con un operativo parecido a los anteriores,  en coordinación esta vez con un ataque aéreo de la recién fundada RAF. Volvió a fracasar, de nuevo por la intensidad del fuego adversario.

Pese a que los resultados fueron  mediocres, porque los submarinos germanos  al poco tiempo pudieron reanudar el paso a  Brujas del Mar ( con precauciones para esquivar los pecios ) lo cierto es que la operación fue saludada como una gesta atrevida y tuvo un elevado impacto moral en la opinión pública británica, azuzada por el sensacionalismo de los periódicos y  la elocuencia  de Keyes y sus ayudantes.

Las expediciones de los submarinos alemanes en la primavera de 1918 engrosaron sus  registros de caza con  unas magras 300.000 toneladas de 134 barcos en abril, y 296.000  toneladas de139 navíos en el mes de mayo. Era evidente que los procedimientos de escolta en los convoyes estaban  volviendose cada vez más eficaces. Asimismo los perfeccionados campos de minas aliados resultaban  letales. Las pérdidas de los U-boote en abril abarcaban al UB-33 de Friederich Gregor,  al UB-82 de Walter G. Becker, al UC-79 de Alfred Krameyer, al UB-55 de Ralph Wenninger, al U-104 de Kurt Bernis y al UB-85 de Gunther Krech. En mayo se produjo un drámatico revés para el arma submarina del II Reich: fueron destruidos nada menos que 14 submarinos y otros 2  tuvieron que ser internados en España. La amplia lista comprendía el  UB-31 de Wilhelm Braun, el UC-78 de de Hans Kukat, el UB-70 de de Johannes Remy, el U-32 de Kurt Albrecht, el UB-78 de Arthur Stosberg, el UB-16 de Vicco von der Lühe, el U-154 de H. Gercke; el  caso del U-103 del as Klaus Rücker fue especialmente lamentable porque resultó destruido cuando intentaba torpedear al enorme "Olympic" ( 46.000 toneladas ), gemelo del famoso "Titanic", y que dedicado al transporte de tropas navegaba con una fuerte escolta de destructores norteamericanos. La lista la completaban el UB-72 de Friederich Trager, el UC-35 de Hans Korsch, el UB-52 de Otto Launburg, el UB-74 de Ernst Steindorff, el UB-119 de Walter Kolbe y el UC-75 de Walter Schmitz. Las dos unidades internadas en España fueron  el U-39 de Heinrich Metzger refugiado en Cartagena el 18 de mayo, después de ser dañado por hidroaviones franceses, y el UC-56 de Wilhelm Kiesewetter en Santander el 24 de mayo, por averías irreparables en sus motores.

18.7.14

EN LA ENCRUCIJADA ( II PARTE ): EL DEBATE EN LA DIRECCIÓN DE LAS POTENCIAS CENTRALES EN EL INVIERNO DE 1917-18



Durante la conferencia  de Mons el 11 de noviembre de 1917 Ludendorff presentó su plan de concentrarse masivamente para la primavera del año siguiente en el frente Occidental, en particular contra los británicos,  especificando que no había otras alternativas viables. Consideraba que el mejor  área para actuar sería Flandes, porque el enemigo no tendría espacio para maniobrar cuando, según  esperaba,  sus posiciones cedieran. El estado del terreno podía constituir una dificultad que obligara a hacer rectificaciones sobre el punto escogido para el avance. Debido a las lluvias  Flandes estaría todavía impracticable en esas fechas. 

 Las posibilidades objetivas del proyecto de Ludendorff se apoyaban  en la capacidad de los ejércitos del extinto frente Oriental de transferir unidades ( con 500.000 de hombres al menos ), y por el excelente  rendimiento demostrado por las Sturmtruppen gracias a  su proceso de selección de los mejores combatientes y las tácticas de infiltración. Se contaba asimismo con las tropas destacadas en Italia puesto que Arz von Strausenburg había prometido que serían sustituidas por los contingentes austrohúngaros  liberados del servicio en el Este. 


Pero los sentimientos optimistas no eran unánimes. Cundían los persistentes rumores sobre la escasez de forraje y caballos para el transporte y de que se estaban rozando los limites en la capacidad  alemana de reclutamiento de nuevos soldados. Los oficiales de mayor rango que exteriorizaban sus dudas eran el general Groener y el príncipe Ruperto de Baviera. Pensaban que una estrategia defensiva era más eficiente, teniendo en cuenta los reemplazos decrecientes. Preferían redondear y acortar los frentes apoderándose de Salónica y el norte de Italia, dejando la iniciativa a los Aliados en el frente Oeste, esperando que se densangraran inútilmente, como había ocurrido en 1917. 


Al respecto Ruperto escribió al káiser:  Nos afectan dos obstáculos irremediables, la gradual reducción de reemplazos de tropas y caballos, que solamente irá a peor. Estamos en una posición capaz de asestar unos pocos golpes severos al enemigo en Occidente, pero apenas para infligirle un revés decisivo, así que es de esperar que la batalla al cabo de pocos  meses conduzca de nuevo a la desesperante guerra de posiciones. Quien ganará finalmente dependerá al cabo de quién  pueda prolongar sus efectivos humanos, y a este respecto estoy convencido de que el enemigo tiene mejores perspectivas, gracias a los americanos, aunque naturalmente solo lo pueda hacer gradualmente


No obstante, había consenso entre la oficialidad de que se podía ganar un considerable éxito inicial, por más que persistieran dudas sobre su continuidad. Un coronel, Albrecht von Thaer,   expresaba así el dilema: “¿ Como de grande debe ser[ la ofensiva], o cuanto debe extenderse, para llevar al enemigo a la mesa de paz?


Tal vez el opositor más significativo ( aunque no el más evidente ) a la nueva estrategia de Ludendorff  de concentrarse en  un choque decisivo en Occidente era  el general Hoffmann, precisamente su antiguo subordinado en Rusia  en la etapa del Oberost y  ahora principal encargado de las tareas de ocupación y de vigilancia en los territorios de Europa Oriental. Desde finales de 1917 una corriente  en la opinión pública mantenía que Alemania debía concentrarse en administrar el vasto espacio controlado  tras el armisticio con los bolcheviques,  confirmado y ampliado en Brest-Litovsk,  aprovechando los inmensos recursos agrícolas y mineros disponibles en Ucrania y otras áreas del antiguo imperio zarista, ya que estos le permitirían superar los efectos cada vez mas demoledores del bloqueo naval Aliado. De este modo se materializarían los modelos de “Mitteleuropa” profetizado por los industriales  y de la “nueva Orden Teutónica  en el Báltico alentado por los pangermanos y el mismísimo Ludendorff antes de 1917.

Sin embargo, esta alternativa repugnaba a los estamentos del OHL, al duo director Hindenburg-Ludendorff,  y todavía más al gobierno del canciller Hertling ( que había reemplazado a Micaelis desde el 1 de noviembre del año anterior )  y la administración civil porque no establecía una conclusión definitiva de  la guerra, sino que consagraba su prolongación. Y el malestar creciente en la población de las Potencias Centrales era evidente. Una oleada de huelgas había llegado a su culminación el 28 de enero de 1918, seguida  en Berlín por 400.000 trabajadores y extendida en los días siguientes a otras ciudades. Entre otros sectores, afectó a las fábricas de municiones,  una producción esencial para el mantenimiento de la guerra.  Las autoridades tuvieron que decretar la ley marcial en la capital y en Hamburgo para restablecer la normalidad, y alistar a miles de los revoltosos como penalización. 

El ambiente en la vecina Austria-Hungría era incluso más alarmante. También menuderaron durante el invierno de 1918  huelgas y  manifestaciones callejeras de protesta por las condiciones de vida en Viena y Budapest, y muy especialmente el 1 de febrero se produjeron motines en la flota del Adriático basada en Cattaro,  dirigidos por dos socialistas checos. En una exhibición de batiburrillo ideológico, 6.000 marineros ondearon la bandera roja expresando sus simpatías por el bolchevismo, al tiempo que reivindicaban la autonomía de las nacionalidade, una paz sin anexiones y la desmovilización. La lealtad de los marineros alemanes de submarinos presentes en la base, de la guarnición del lugar y la llegada de buques desde Pola permitió atajar el peligroso brote, que se saldó con 40 juicios y 4 ejecuciones.

Hechos semejantes, unidos al ejemplo de la vecina revolución rusa desaconsejaban alargar las hostilidades, siquiera unos meses. Era imperativo forzar en los campos de batalla  una solución favorable…e inmediata.

Aparte del uso de las Sturmtruppen y de los cientos de miles de refuerzos procedentes de Rusia, Ludendorff contaba con otra baza: su nueva estrategia de golpes escalonados. Hindenburg escribía sobre el método: “ desmoronar el hostil edificio mediante golpes parciales conectados y cercanos de modo que más pronto que tarde todo el entramado se colapse”. El comandante Georg Wetzell, jefe de operaciones de Ludendorff desde hacía un año,  concretaba : “ El conjunto de la acción ofensiva no debe consistir en un simple ataque a gran escala en un sector(…) el conjunto de la acción debe estar compuesta de varios ataques, teniendo el más fuerte efecto recíproco, en varios sectores, con el objeto de agitar todo el frente inglés

 FOTO. GEORG WETZELL, JEFE DE OPERACIONES DEL OHL DESDE VERANO DE 1916


La decisión de jugárselo todo a una carta apostando por el hundimiento anglofrancés antes de que el grueso del nuevo ejército americano pudiera desplegarse en Francia fue  finalmente aprobada. Ludendorff  arrojaba sobre los  hombros de los sufridos guerreros alemanes  la inmensa responsabilidad de la  existencia última del II Reich en una jugada de máximo riesgo.

16.4.14

LOS TRATADOS DE BREST-LITOVSK Y BUCAREST: FIN DEL FRENTE ORIENTAL Y PRINCIPIO DE LA GUERRA CIVIL RUSA

Nikolai V. Krilenko fue designado como comisario de la guerra en el Sovnarkom ( Consejo [soviet]  de comisarios del pueblo, nombre adoptado por el gobierno bolchevique salido de la revolución de noviembre ). Lenin exigió el 21 de noviembre de 1917  al comandante en jefe N.N. Dukhonin  que "contactara  con las autoridades militares con una oferta de cese inmediato de hostilidades con el propósito de abrir negociaciones de paz". Dukhonin se mostró reluctante y fue destituido fulminantemente. Krilenko se hizó cargo del puesto y emitió directrices a todos los comités de los regimientos del frente para deponer a cualquier general  que rechazara el proceso de paz. Entretanto Dukhonin remitió al gobierno  una nota de los representantes Aliados que recordaba el compromiso ruso de septiembre de 1914 de no negociar una paz por separado, mencionando "las más graves consecuencias" si las conversaciones seguían adelante. Pero sus advertencias fueron desoídas.  Los alemanes respondieron afirmativamente a la  oferta de tregua de Krilenko el 25 de noviembre, invitando a una reunión en la ciudad bielorrusa de Brest-Litovsk  el 2 de diciembre . Cuando Krilenko llegó al cuartel de la Stavka en Mogilev, Dukhonin fue asesinado por el séquito de su sucesor, que le acusaba de haber dejado escapar a los militares contrarrevolucionarios presos en Bykhov desde el fallido alzamiento de Kornilov el verano anterior. Una vez libres, estos se refugiaron en el sur de Rusia, que cada vez más se mostraba desafecta al  poder del gobierno de Petrogrado. La agitación era creciente al entrar en liza los intereses de las nacionalidades del antiguo imperio zarista que aprovechaban el momento para declararse independientes. En el frente Suroeste bandas de nacionalistas ucranianos adeptados a la Rada ( el parlamento ucraniano ) disputaban desde finales de noviembre  el control a las inexpertos  bolcheviques, y arrancaron del perplejo comandante ruso en el frente rumano, Shcherbachev, permiso para crear varias divisiones ucranianas a finales de año.

Incluso antes de estos hechos, Berlin se había sentido lo suficientemente seguro como para  empezar  a transferir divisiones desde el  frente Oriental hacia el frente Oeste. Por ejemplo, una de ellas tuvo un papel crucial en las primeras jornadas de la batalla de Cambrai a finales de noviembre.

 FOTO. KAMENEV,  DELEGADO BOLCHEVIQUE, ES RECIBIDO A SU LLEGADA A LA ESTACIÓN FERROVIARIA POR OFICIALES ALEMANES

El 15 de diciembre se formalizó un armisticio oficial de 28 días de duración a contar a partir del día 17 de diciembre entre las  autoridades bolcheviques de Rusia y las Potencias Centrales.  A partir del día 22 de diciembre continuaron las conversaciones para una paz definitiva en  Brest-Litovsk. La delegación rusa estaba encabezada  por Trotski, comisario de exteriores del gobierno de Lenin, y por A. Jaffe, Kamenev y Prokovsky;  la  alemana por el general Hoffman , comandante del Oberost, y Kühlmann, el ministro de exteriores. El principal representante austrohúngaro era el conde Czernin,  como jefe de exteriores de la monarquía danubiana. Con un papel menor participaban por parte turca el embajador ante Berlin, Hakki, y  el ministro de exteriores Messimy Bey; y por Bulgaria, el ministro Popov. A principios de enero acudió una delegación ucraniana en busca de una paz por separado, a pesar de las protestas de los representantes  rusos.

 FOTO. LOS PLENIPOTENCIACIOS DE LAS POTENCIAS CENTRALES:  GENERAL HOFFMANN ( IZQUIERDA )  EL CONDE CZERNIN ( A SU LADO ),  Y EL MINISTRO RICHARD VON KÜHLMANN ( SEGUNDO POR LA DERECHA ) EN BREST-LITOVSK

Trotski, sin bazas  de negociación por la creciente desmovilización del ejército ruso y el regreso a casa de muchos de sus miembros,  apeló a una paz sin anexiones ni indemnizaciones y a la aplicación del principio de autodeterminación de los pueblos. Sus interlocutores estaban dispuestos a utilizar ventajistamente este último aspecto, pero no renunciaban tampoco a posibles anexiones. Sin embargo, el alcance de estas era motivo de controversias apasionadas en Berlín y Viena.

 Ludendorff y Hindenburg querían incorporar al II Reich una franja de seguridad a lo largo de la frontera prusiana, y defendían la anexión de Kurlandia y Lituania como fuentes de recursos,  integrando en la patria a la minoría germana que poblaba históricamente esos territorios desde la época de los caballeros teutónicos. Pero eso  también  significaba diluir el carácter alemán del Reich, al añadir unos 2 millones de habitantes polacos y  otro tanto de bálticos.

Ambos mantuvieron ese punto de vista durante una conferencia  en Kreuznach a finales de diciembre. En cambio,  el canciller Hertling veía con buenos ojos la constitución de un reino autónomo en Lituania, y en resumidas cuentas era partidario de enviar señales conciliatorias al nuevo régimen ruso y a los Aliados limitando las exigencias . El káiser Guillermo II solicitaba que la autodeterminación se extendiese a Livonia y Estonia, de nuevo a expensas de los bolcheviques. El ministro Czernin demandaba que la Polonia del Congreso quedase bajo alguna clase de soberanía de los  Habsburgo, unida a Galitzia.  Hoffmann, para gran fastidio de Ludendorff, expresó  en entrevistas con  Kühlmann el 1 de enero de 1918, y con el mismo Guillermo II al día siguiente, su preferencia por anexiones menores incorporando como mucho 50.000 polacos.


Ludendorff, que se consideraba el portavoz exclusivo de la voluntad del ejército, reaccionó amenazando con dimitir y filtrando el gesto a la prensa el 4 de enero, para constatar sus apoyos. El kronprinz solicitó su ratificación, y pidió en cambio la destitución de Kühlmann, Valentini ( jefe del gabinete civil del káiser ) y el almirante Müller ( jefe del gabinete militar ). Hindenburg cuestionó en carta al emperador la política del ministro de exteriores, que veía excesivamente complaciente con los recién enunciados 14 puntos de Wilson, y  descalificó los consejos de Hoffmann. Las presiones del kronprinz, Bauer y la mismisima emperatriz condujeron a la caída de Valentini, considerado demasiado cercano a las tesís de los socialdemócratas. Fue sustituído por Friederich von Berg, antiguo gobernador de Prusia Oriental y partidario de la política de Ludendorff en el Este.

FOTO. LOS DELEGADOS BOLCHEVIQUES EN BREST-LITOVSK: TROTSKI ( 1) Y KAMENEV ( 3 )

En Rusia el ambiente seguía enrarecido.  Las votaciones del  25 de noviembre para elegir diputados para la Asamblea Constituyente prometida en su día por el depuesto Gobierno Provisional habían supuesto un contratiempo para el partido bolchevique, que solo recibió  el 24% por ciento de los sufragios, así que el Sovnarkom simplemente decidió neutralizarla.

Con anterioridad habían empezado los arrestos de los cadestes, ilegalizados por decreto, y de varios conocidos lideres eseritas como Avxentiev o Gukovski o Sorokin a manos de la policia secreta, la  Chrezvichainaya Kommisiya o Cheka dirigida por bolchevique polaco Felix Dzerzhinski. Una manifestación de mecheviques y eseritas el día de la apertura de la Asamblea, el 18 de  enero, fue disuelta a tiros provocando decenas de muertos. La práctica del Terror Rojo daba sus primeros pasos. Cuando aquella misma tarde se reunió la sesión inaugural de la Asamblea, fue presidida en nombre del soviet por el jefe bolchevique Sverdlov, cuya primera medida fue proponer la autodisolución del organismo traspasando sus funciones a los soviets. La mayoría de los diputados presentes se opuso y eligió al eserita Chernov como presidente, poniéndose como misión elaborar una constitución consagrando el parlamentarismo. Los representantes bolcheviques, con ostensibles gestos de desdén, abandonaron  entonces el hemiciclo. Al día siguiente, cuando los congresistas trataron de reintegrarse al Palacio Taúride, sede de la Asamblea, fueron bloqueados por Guardias Rojos armados. El Sovnarkom declaró disuelta la institución a las pocas horas.

Los problemas de las nacionalidades con las autoridades soviéticas también se agudizaban a pesar de que teoricamente proclamado sonoramente el derecho de los pueblos a la autodeterminación. Los finlandeses habian proclamado su indepencia en diciembre ( ya Kerenski había tenido que apaciguar en julio una declaración en ese sentido ) El 27 de enero el precario equilibrio se rompió cuando los bolcheviques locales tomaron el poder en Helsingfors ( Helsinki ) con ayuda de  Guardias Rojos rusos. El presidente Peh Svinhufrud buscó refugio en Vaasa, en la costa oeste, al tiempo que el barón Karl G. Mannerheim reunía tropas patriotas y solicitaba respaldo alemán. En Estonia, declarada independiente en noviembre, las autoridades provisionales igualmente solicitaron la intervención alemana para librarse de la presencia de la Guardia Roja. El 25 de febrero desembarcaron en Reval ( Tallinn ) destacamentos alemanes.


Mientras, en Brest-Litovsk,  el 10 de  febrero Trotski volvió a rechazar  a las exigencias alemanas y trató de  dilatar las conversaciones, especulando con un hipotético estallido revolucionario en Centroeuropa y la consolidación de los bolcheviques en Ucrania resumiendo su filosofía al asegurar que " vamos a asalir de la guerra, pero nos sentimos inclinados a rehusar el tratado de paz". A continuación la delegación regreso a Petrogrado la noche del 11 de febrero. Hoffmann respondió contundentemente a los malabarismos de Trotski: reanudó las hostilidades el 18 de febrero. Lenin tuvo que usar todo su poder de persuasión y amagar con su dimisión para hacer ver al Sovnarkom que era indispensable alcanzar a cualquier coste la paz exterior para enfrentarse a los desafios interiores, entre ellos los primeros focos de oposición armada: los cosacos del Don dirigidos por Kaledin se habían alzado en Rostov a finales de 1917, desestabilizando el sur de Rusia. En esa zona, el día 9 de enero  los generales Kornilov y Alexeyev habían publicado un manifiesto llamando a la creación de un "Ejército blanco de voluntarios" que denunciaba especificamente las conversaciones entre los bolcheviques y Alemania. En Tomsk eseritas y cadetes de la Duma Regional Siberiana ( Sibirkaya Oblastnaya Duma ) reprobaron la disolución de la Asamblea Constituyente y formaron una administración rival. Los nuevos dirigentes de Rusia, conscientes de que la milicia de la Guardia Roja era indisciplinada y poco eficaz en combate,  necesitaban un  recambio del disuelto ejército zarista que al mismo tiempo fuera fiable  cumpliendo la función de brazo armado del partido.  Por ello fundaron el "Ejército Rojo" el 14 de febrero,  precisamente  bajo la batuta de Trotski, que así fortalecía su papel en el Consejo de Comisarios recibiendo el puesto de comisario de la guerra . Pero organizar esta fuerza  requería su tiempo y entretanto las tropas alemanas seguían profundizando en territorio ruso sin encontrar apenas resistencia.

El renovado avance alemán se hizo arrollador. Hoffmann proclamaba burlonamente el 22 de febrero "No he conocido una campaña más ridícula que esta. Subimos a un tren a un puñado de soldados de infantería con ametralladoras y un cañón y los despachamos hasta la estación siguiente; se apoderan de ella, hacen prisioneros a los bolcheviques, reúnen unas cuantas tropas más y siguen adelante. En todo caso, el procedimiento tiene el encanto de la novedad". Dos días antes había caído Minsk, y otras importantes localidades de Ucrania y Bielorrusia como Zitomir, Gomel y Borisov fueron cayendo una tras otra sin apenas resistencia. El día 27 de febrero los alemanes entraron en Mogilev, el antiguo cuartel general de las Stavka, y finalmente el 2 de marzo se hicieron con Kiev, la capital de Ucrania. Por el norte  habían penetrado hasta  Narva, apenas a 150 kilómetros de Petrogrado. Habían capturado 65.000 prisioneros y miles de piezas de artillería y ametralladoras. Por otro lado, en su parte de Armenia los turcos recuperaron Trebisonda el 24 de febrero y Erzurum el 12 de marzo.

Ante la evidencia de su precaria situación, finalmente el 24 de febrero los miembros del Comité Central del partido bolchevique cedieron ante Lenin y  aceptaron por 7 votos a favor y  6 en contra las condiciones de las Potencias Centrales, que se habían endurecido.  El 3 de marzo se formalizó el tratado de Brest-Litovsk. La Rusia soviética renunciaba a Polonia, los países bálticos, Finlandia, y Ucrania, reconocida independiente desde febrero y a la que se hizo cesiones en Galitzia a expensas de los polacos, lo que ya había despertado manifestaciones en Varsovia el 14 de febrero. Turquía anexionaba zonas del Caucaso ( distritos de Kars y Ardahan) y recibía vagas promesas de control de Bakú y de la flota rusa de Sebastopol.  A resultas del tratado Rusia perdía un tercio de sus líneas ferroviarias, unos 60 millones de habitantes y alrededor del 80% de su producción de carbón, por citar solo algunos índices.

Documento de apoyo:  EXTRACTO DEL TRATADO DE BREST-LITOVSK

Paralelamente a las conversaciones de Brest-Litovsk se desarrollaban contactos con las desmoralizadas autoridades rumanas. Estas habían aceptado un armisticio el 9 de diciembre de 1917 para sus tropas en Moldavia al comprobar la disolución del poder militar de sus patrocinadores rusos. El 23 de febrero de 1918 los delegados alemanes y rumanos se reunieron en la ocupada Bucarest. El tono de los debates fue áspero, y los alemanes presentaron finalmente el día 27 de febrero un programa de máximos exigiendo su aceptación incondicional. El 5 de marzo se firmó un primer borrador en Buftea, ratificado oficialmente el 7 de mayo en el tratado de Bucarest. Rumanía  reduía su ejército a 30.000 hombres, contemplaba la evacuación de Jassy de las misiones militares anglofrancesas,  devolvía Dobrudja a Bulgaria y  le cedía pequeños territorios, al igual que a Austria-Hungría. Su producción petrolera y cerealística quedaba al arbitrio de las Potencias Centrales. El único aspecto ventajoso era la incorporación de Besarabia, que en enero había optado por integrarse en Rumania con la aquiescencia tácita  de los alemanes, a pesar de las reivindicaciones ucranianas.

8.1.14

EN LA ENCRUCIJADA: EL DEBATE EN LA DIRECCIÓN ALIADA DURANTE EL INVIERNO 1917-18. LOS 14 PUNTOS DE WILSON



Los Aliados temían un ataque enemigo de envergadura en el frente Occidental conforme las tropas alemanas abandonaran el casi amortizado frente oriental y fueran transferidas a occidente. Tras el desastre de Caporetto se creó el Consejo Supremo de la Guerra interaliado que inauguró su primera reunión en Versalles en noviembre de 1917. En él se procuró mantener un equilibrio entre civiles y militares para compaginar la disposición de potencial humano y material con las demandas de la lucha. De hecho uno de los impulsores del organismo fue el primer ministro Lloyd George, que esperaba así  controlar indirectamente al díscolo Haig, del que desconfiaba profundamente después del martirio de Passchedaele.  Pero desde el principio la nueva institución suscitó la desconfianza de los comandantes en jefe de los ejércitos francés y británico, a los que se había incoporado John Pershing  por parte del nuevo ejército expedicionario americano en Francia ( AEF ).

  Pese a los esfuerzos conciliadores del coronel House, representante del presidente Wilson en Francia, y de su consejero militar personal, el  general Tasker H. Bliss, destacado en Versalles ante el Consejo Supremo, las diferencias de puntos de vista eran notables. Uno de los más fastidiosos era la insistencia de Pershing en mantener a las divisiones americanas llegadas a Francia ( 4 por el momento, aunque una división americana equivalía en tamaño a dos divisiones de sus socios ) integramente bajo su propio mando. Pensaba que de otro modo el mérito de sus hombres quedaría diluido, o que sus tropas serían empleadas con descuido. Otra diferencia era  el rechazo de Petain y Haig para a alguna de sus unidades a una reserva central.

 Incluso  había discrepancias entre los mandos militates de un mismo país. Pershing no se entendía con el general Peyton March, el jefe de estado mayor en Washington. Otro tanto ocurría entre Haig y Henry Wilson, un francófilo muñidor de la Entente antes de 1914 que había reemplazado a Robertson al frente del Consejo Imperial  en Londres. Tampoco Petain mantenía una relación despejada con Foch, su jefe de estado mayor ( y pronto nombrado jefe del Consejo Supremo Interaliado )

En Francia el  desgastado jefe de gobierno Painleve fue sustituido desde el 16  de noviembre por el inflexible jefe radical Clemenceau "El Tigre",  fervoroso partidario de no ceder ni un milímetro más de terreno. Sus declaraciones cuando fue investido no dejaban duda al respecto: "Nos presentamos ante vosotros con la única idea de una guerra integral. Toda mi política tiende a un solo objetivo:  mantener la moral del pueblo francés a través de una crisis que es la peor de la historia. Mi política interior y exterior son una misma cosa. En política interior hago la guerra. En política exterior hago la guerra. Yo hago siempre la guerra". En cambio Petain era más cauto y no descartaba repliegues parciales cediendo las primeras líneas si fuera conveniente, como contemplaba en su instrucción IV del 22 de diciembre de 1917. Creía que sería el sector de las tropas francesas el que sufriría la embestida germana., especialmente el área de Champaña. Para prevenir esa posibilidad mantenía 60 de sus divisionesen primera línea, 15 en el sector más tranquilo de Alsacia. Conservó 20 divisiones como reserva para su propio sector y otras 4  para ayudar a los británicos, tal como había acordado con Haig.

A su vez, el generalísimo británico pensaba que sería su propio sector el afectado. Había dispuesto 16 divisiones para el 3º ejército de Byng y 14 para el 5º ejército de Gough. Su reserva central había quedado reducida a solo 8 divisiones después de la transfrerencia hecha a Italia para sostener la línea del Piave.

Aún en estas circunstancias desfavorables Haig no había renunciado del todo a su ímpetu ofensivo, que pensaba reanudar en cuanto fueran atendidas sus insaciables demandas de más refuerzos extraidos de las tropas acantonadas en el sur de Inglaterra en prevención de un desembarco alemán desde el principio del conflicto, pero reconocía que durante el próximo invierno solo le restaba mantenerse a la defensiva. No faltaban indicios de que un fuerte golpe alemán estaba por venir. Según un informe de inteligencia de Charteris emitido en diciembre de 1917" A comienzos de la primavera [ de 1918 ] no  más tarde  del principio de marzo, ellos [ los alemanes] desencadenarán un golpe en el frente occidental para forzar una batalla decisiva en la cual lucharan hasta el fin antes de que las fuerzas americanas puedan tomar parte antes de mitad del verano"

Haig se revolvía incómodo en su obligado papel defensivo, pero actuó a la luz de los  alarmantes indicios y convocó a una reunión a sus jefes de ejército después de examinar el informe de Charteris, en la que declaró que debían " dar su inmediata y personal atención a la organización de las zonas de sus ejércitos para propósitos defensivos, y entrenar a las tropas en tácticas defensivas".

Las impresiones del informe Charteris fueron reforzadas por observaciones de la inteligencia francesa pocos días más tarde, que mencionaban grandes concentraciones alemanas en Mezieres. La seguridad del nudo ferroviario de Amiens preocupaba especialmente a Haig, pero sus conclusiones eran ambiguas. Envanecido por el nombramiento como mariscal de campo en enero de 1918 por su valedor, el rey Jorge V, acudió a una cita en Londres con el gobierno en la que expuso que " En mi opinión la mejor defensa sería continuar nuestra ofensiva en Flandes, porque retendríamos la iniciativa y atraeríamos sobre nosotros las reservas alemanas", pero añadió en una conversación personal con Lloyd George:  " Alemania solo tiene un millón de hombres de reserva para la lucha de este año, dudo que si ellos se arriesguen a una tentativa de ruptura. Si los alemanes atacaran sería una jugada de tahur desesperado. Todo parece depender de la discusión entre el partido militar y civil en Alemania. Si los militares ganan el juego, ellos ciertamente atacarán (...) debemos prepararnos para esto"

En el apartado político, la publicación por los triunfantes bolcheviques  a fines de año de los tratados suscritos por los gobiernos de Nicolás II con Francia e Inglaterra dejó al descubierto las intenciones desmedidas de rapiña territorial de los signatarios de la Entente. Atento a la reacción pesimista que esto podría tener en la opinión pública americana y mundial, el presidente Wilson decidió dejar de lado la establecida diplomacia secreta y clarificar los objetivos de guerra Aliados bajo el aliento de los principios de moralidad y autodeterminación de los pueblos. El 8 de enero de 1918, en un discurso ante el Congreso de su país, anunció su contenido estructurado en los llamados  "catorce puntos". Los cinco primeros hacian referencia a  temas generales en las relaciones internacionales tales como  la abolición de la diplomacia secreta, la libertad en los mares, la promoción del comercio sin trabas, los acuerdos de desarme y el arbitraje colonial. El punto 6 pedía la retirada de todos los contingentes extranjeros de Rusia, el 7 y el 8 exigían la evacuación de Bélgica y el norte de Francia, con entrega de Alsacia-Lorena incluida, el 9 la inclusión de las minorias italianas en la metrópoli,el 10  la autonomía de las nacionalidades de Austría-Hungría, el 11 los cambios de fronteras en los Balcanes y el fortalecimiento de Servia, el 12 la  independencia de los pueblos árabes del imperio turco con apertura de los estrechos, el 13 la resurrección de Polonia dotandola de acceso al mar, y en el 14 la creación de una asociación de naciones para prevenir conflictos y fomentar la cooperación. 

Aunque manifiestamente perjudiciales para las Potencias Centrales, su redacción era lo suficientemente ambigua como para que parte de las poblaciones de estos los consideraran un punto justo de negociación. A Wilson este importante aspecto no le pasaba desapercibido, y en  sus discursos procuraba siempre  culpabilizar a los dirigentes alemanes acusándolos de militarismo y de ser los únicos responsables del conflicto,  mientras halagaba  al pueblo alemán  al que describía con sentimientos democráticos y le invitaba a derrocar a a sus autoridades.

Por otro lado,  ciertos aspectosde los catorce puntos eran perjudiciales para los Aliados europeos que los recibieron con desdén, aunque intentaron disimularlo todo los posible para no contrariar a su imprescindible  asociado transatlántico.